Con un plan claro y sin grandes retoques, el técnico cambió la impronta de Temperley, que pelea arriba y acumula seis partidos sin recibir goles.
Temperley está a tres unidades del líder Atlanta.

Temperley está en un dulce momento. Los triunfos, el lugar que ocupa en la tabla de posiciones, despierta la ilusión de todos los hinchas desde la llegada de Walter Perazzo a la dirección técnica. Y eso tiene aspectos a tener en cuenta: sumó 19 puntos sobre los últimos 21 en juego, con diez goles a favor y uno en contra, y lleva 567 minutos con su valla invicta.

Esta estadística marca algo sobre el Gasolero de Walter Perazzo. La solidez defensiva parece ser el estandarte de este gran momento del equipo, que lo tiene con 24 unidades y a solo tres del líder Atlanta, que suma 27 en la Zona A.

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Si bien en ese aspecto radica el mayor cambio que logró Perazzo en relación a la gestión de Aldirico -que sufrió nueve goles en seis partidos-, no hay que olvidarse de la contundencia que hoy muestra el equipo: en los últimos cuatro partidos convirtió antes de los 25 minutos del primer tiempo y eso, sumado a la solidez defensiva, es un combo que le da réditos constantemente.

El plan de Perazzo es claro. Y su mensaje también. Su idea pregona la solidez defensiva y ser vertical en los ataques. Los futbolistas, sin grandes retoques en la formación, entendieron el mensaje y cada vez juega con más solturas, con puntos muy altos como los del arquero Matías Castro, la línea de defensiva completa, el volante central Federico Fattori y el goleador Nicolás Messiniti, que aprovechó las lesiones de Mauro Guevgeozian y Lautaro Rinaldi para ganarse un lugar en el once titular y no desaprovechó su momento: anotó cuatro goles en los últimos cuatro partidos.

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Y con esta receta clara se alimenta el sueño del Gasolero.