El lomense Sergio Perrone ilustraba la sección de política del Diario La Unión y en 1999, gracias a una ilustración suya en una revista de rugby, fue contactado por la marca Kevingston. Su arte lo plasmó no sólo en la indumentaria, sino en varios sectores del club de sus amores.
Todo lo convierte en arte.
Todo lo convierte en arte.

Un lápiz y un papel (ahora, una computadora) y Sergio “Checho” Perrone lo convierte en magia, arte puro. El lomense es conocido popularmente como el creador de las ilustraciones de la marca Kevingston, con jugadores de rugby como estandarte de su indumentaria. Sus comienzos fueron como ilustrador en la sección de política del Diario La Unión y sus cualidades lo llevaron a plasmar su arte en varios sectores del Estadio Florencio Sola, casa de su querido Banfield, con quienes colabora desinteresadamente en plena pandemia.

Imposible no reconocerlos. Sus dibujos se hicieron famosos y, además de verlos en toda la indumentaria de Kevingston, también se pueden observar en enormes publicidades y carteles de distintos centros comerciales. Pero sus comienzos se rememoran a muchos años atrás, con el lápiz y papel como protagonistas principales.

Su ilustración en el diario.
Su ilustración en el diario.

UN VIEJO CONOCIDO. “La primera publicación que hice como dibujante fue para el Diario La Unión en 1989. Las notas de política iban acompañadas con mis caricaturas”, recordó sobre su paso por el medio, para luego continuar: “El diario salía en blanco y negro, por eso dibujaba con lápiz y tinta china. A lo sumo le hacía algunas sombras. Con la llegada de la computadora, comenzó a imprimirse a color y ya podía jugar un poco, hacer algo más interesante. Fue una gran experiencia”.

OPORTUNIDAD. Mientras trabajaba en el diario, diagramaba una revista a color de rugby y su compañero era el encargado de cubrir los partidos en zona Sur. En 1999, con el tercer puesto conseguido por los Pumas en el mundial llevado a cabo en Irlanda, su socio le pidió que haga una ilustración para la revista, a modo de homenaje. “Hice un rugbier con una botella de cerveza en la mano. Kevingston ponía publicidad en nuestra revista porque recién iniciaba con una línea de indumentaria del rubro y, cuando vio el dibujo, me llamó”, contó “Checho” sobre los comienzos como colaborador en la marca.

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“El rugby cambió mucho, antes más amateur y se prestaba para hacer los dibujos con una cerveza, una hamburguesa o sin un diente, eso era lo gracioso. Es un deporte en el que puede jugar el alto, el petiso, el gordo o el flaco y eso te permite ilustrar y divertirte”, contó el lomense de 49 años, quien luego admitió que siempre recibió elogios por su labor y que le decían que lograba captar la esencia del juego. “El Lomas Athletic y el Club Pucará me gustan, pero no tengo un equipo favorito, veo de todo”, contó.

"eL RUGBY CAMBIÓ MUCHO."
"eL RUGBY CAMBIÓ MUCHO."

Además de los dibujos, los cuales ya los realiza de manera digital y en computadora, Perrone confecciona para Kevingston estampados en mayas o camisas, pero para estos casos prefiere un estilo más “a mano” y los lleva adelante con acrílicos o acuarelas, otros de los elementos con los que le gusta trabajar.

El Taladro, su pasión.
El Taladro, su pasión.

Malvinas fue otra de las temáticas que abordó la marca y que tuvo a Sergio como protagonista: “El dueño me lo propuso e hice una ilustración, la gente la recibió muy bien y excombatientes escribían agradecidos. Todo surgió por ver indumentaria con la bandera inglesa o británica”.

Checho contó también que es el autor del mural del arquero Marcelo Massad, que se puede observar en la estación de Banfield, quien falleció en las Islas. Otro excombatiente imprimió esa imagen y la colocó en su tumba, en el Cementerio de Darwin, siendo una satisfacción para Perrone.

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Plasma su amor por el Taladro.
Plasma su amor por el Taladro.

CORAZÓN VERDE Y BLANCO. Sergio es fanático del fútbol e hincha de Banfield, pasión que pudo combinar con el arte: “Hice un dibujo de un guerrero, que usaba como protección el escudo de Banfield, su arma era un taladro y de capa llevaba una bandera. Lo subí a las redes y tuvo una repercusión increíble. Hasta me llamaron del club para que lo pinte en una de sus esquinas, dentro de la cancha, imagínate mi emoción y mi locura”, aseguró Sergio, quien además hizo dibujos para las tribunas del estadio, los cuales se mantienen hasta la actualidad.

También desde el club le solicitaron, para una temporada, una ilustración de bienvenida para el sector de entrenamiento del equipo visitante: dibujó a un jugador referente de cada club del fútbol argentino, con Darío Cvitanich en el centro de la escena, a modo de anfitrión.

Gracias a Kevingston, Checho colaboró desinteresadamente con la tienda de Banfield, entregándoles remeras con sus personajes. “Estoy viendo si podemos armar algunos diseños de barbijos”, adelantó.

Para finalizar, y ante la consulta de una posible mudanza a Europa en caso de que le llegue alguna oferta laboral, “Checho” indicó que la tecnología puede ser un buen aliado para trabajar para alguna firma sin la necesidad de trasladarse, pero que no saber qué es lo que le pueda deparar el destino.

Sin duda, un estilo tan característico que supo cautivar a varias generaciones por más de dos décadas: “Hay muchos chicos que crecieron con la marca y les tomaron cariño a mis ilustraciones”, cerró.