El oficialismo y la oposición acordaron aprobar por consenso la ley que prorroga hasta 2022 la ley que incrementa un 50% el presupuesto para la ayuda social.
Cambiemos y el peronismo acordaron una tregua para llevar tranquilidad a las calles.

La tregua política pactada entre el oficialismo y la oposición en la Cámara de Diputados esta semana se trasladará al Senado: con un amplio consenso el próximo miércoles se aprobará la ley que prorroga hasta 2022 la emergencia alimentaria con el fin de bajar la tensión en las calles.

La sesión especial fue convocada para las 14.00 y la dinámica en el recinto será la misma que en la Cámara Baja. El proyecto tendrá un tratamiento rápido, con muy pocos oradores y los discursos buscarán no levantar demasiado la temperatura del debate.

La dinámica de la discusión, de todas formas, terminará de definirse el próximo miércoles por la mañana, en una reunión de jefes de bloques, más allá de que las bases ya están sentadas.

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Después del pacto entre el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el jefe del interbloque de Cambiemos, Mario Negri, y su par del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, el titular provisional del Senado, Federico Pinedo, empezó a moverse para repetir el acuerdo.

Pinedo llamó por teléfono al jefe del bloque del PJ, Carlos Caserio, uno de los flamantes referentes del candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, y la respuesta que tuvo fue la que esperaba: avanzar en la sanción rápidamente para sacar la ley sin demoras.

Según fuentes de ambos espacios, esta tregua tiene varias razones, pero hay una que sobresale: la preocupación tanto del Gobierno como del Frente de Todos -que espera desembarcar en la Casa Rosada en diciembre- por calmar las protestas en las calles de todo el país.

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Ambos partidos tomaron nota de que varias de esas manifestaciones -como el acampe frente al Ministerio de Desarrollo Social de la última semana- adoptaron un tono intransigente y no responden a ninguno de los frentes políticos que se disputan el poder, sino a la izquierda.

Por otro lado, ya había un acuerdo tácito previo entre el oficialismo y la oposición en el Senado para mantener al mínimo la actividad del Congreso a fin de evitar posibles exabruptos que pudieran impactar en las perspectivas económicas o en la campaña de cada partido.