Toda la vida amé y disfruté de la música. Siempre fue mi cable a tierra; esa manera de escaparme de las presiones y tensiones del trabajo y la vida cotidiana. Hace ya un par de años pude cumplir uno de mis grandes sueños y formar una banda de rock con mis amigos de toda la vida. Se llama Lapeband y es mi cable a tierra. Ahí canto y a veces hago la segunda guitarra. Grabamos algunos temas y salimos a tocar por todo el país. No se los voy a negar, además de periodista, ya me siento un poco músico.

Eso no me impide reconocer que lejos estoy de ser un experto en la materia: hay gente que le dedica su vida a la música y realmente está en un nivel superior. Son casi matemáticos del arte, personas que todos los días estudian el sonido y las melodías en su estado más puro. Les hablo, claro, de los alumnos de conservatorio. Acá cerca, en Banfield, tenemos uno de primer nivel: el Julián Aguirre. ¿Conocen su historia?

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El Julián Aguirre se inauguró en 1951 como una filial del Conservatorio de Música de La Plata, siendo llamado conservatorio de Música y Arte Escénico de la Provincia de Buenos Aires. El cuerpo docente fue formado por destacados profesores de la Escuela de Artes y Oficios que ya funcionaba en Lomas de Zamora. En ese momento, las especialidades de Música y Arte Escénico pasaron al turno vespertino de la escuela N°31, ubicada sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, a metros de Larroque. En el primer libro de Actas de Exámenes del Conservatorio figura el 15 de mayo de 1951 como fecha de las primeras evaluaciones de admisión a las carreras de Música y Arte Escénico, por lo cual se considera ese día el de su fundación.

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¿Las primeras asignaturas? Introducción a la Música, Piano, Violín, Canto, Guitarra, Arte Dramático, Gramática e Historia del Teatro.

Seis años después de su fundación, a raíz de la descentralización y la autonomía de todas las filiales del conservatorio de La Plata, se designó a a la escuela de músicos de Banfield con el nombre de Julián Aguirre, como homenaje a la memoria del ilustre compositor argentino. De allí en adelante, especialmente durante la década del 60, el crecimiento del Conservatorio fue constante. De 300 alumnos en 1966 se pasó a 400 en 1970. Y en 1972 se dio otro gran paso, otorgando validez nacional a los títulos emitidos por el lugar. Hoy, en 2017, el Julián Aguirre sigue siendo una referencia en la zona y formando músicos de excelencia. Otro orgullo lomense.