“Es cortés y muy galante, educado por demás, en su escala de valores lo primero es estudiar”, comienza la letra de “El Estudiante”, de Los Twist, que seguro escuchaste mil veces y viste el video en otras tantas oportunidades.

Más allá de la parodia extrema de la pluma cargada de ironía de Pipo Cipolatti en esa canción, hay algunos estudiantes que tienen características muy similares al alumno descripto en este tema, ya convertido en un clásico del rock argentino.

Ese alumno también es “muy correcto en sus modales, moderado al criticar” y algunos llegan más allá en los exámenes escritos, donde muestran una moral inquebrantable: “Nunca se copia de nadie y a nadie deja copiar”.

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“En historia es el primero, en latín es el mejor”, dice la letra, que se queda corta en la lista de materias. Seguramente estas chicas y estos muchachos también brillan y acumulan 10 por doquier en Geografía, Física, Química, Biología, Literatura, Inglés y sigue la lista.

Ojo que tampoco desentonan en Educación Física y también no les va nada mal en esas asignaturas en las que hay que mostrar virtudes artísticas, como en Música y en Dibujo.

Además tienen una asistencia perfecta, casi sin un faltazo en sus largos años de escolaridad. “Él va a clase aunque haya huelga y entretiene al director”, cantar Los Twist a coro, con una disparatada exageración.

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Esos estudiantes vienen transitando la Argentina desde tiempos inmemoriales y hasta algunos (los pioneros) fueron alumnos de Domingo Faustino Sarmiento, generando el respeto del “Padre del Aula”.

Atravesaron todo el Siglo XX sin caer en peligro de extinción, incluso en épocas en la que era un quemo ser un alumno tan aplicado. El nuevo siglo los encuentra con buena salud y con perspectivas a futuro, por lo que tendremos esos “estudiantes de verdad” para que sigan dado un “ejemplo universal” por muchos años.

A pesar de ser amantes del estudio, este tipo de joven no deja de lado los vínculos personales y hacer buenas migas con sus compañeros, al punto que “sus amigos lo idolatran, lo quieren embalsamar” y hasta quiere hacerle una estatua en su honor.
Para cualquier docente, no está nada mal tener a esos estudiantes ideales dentro de un curso, más aún si acumulan otras virtudes, como ser buenos compañeros y líderes positivos.

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Para los estudiantes ideales “entonando esta canción, con orgullo y con pasión, Estudiantes, estudiantes… ¡a estudiar!”.