Pese a que hay docentes y alumnos con realidades distintas, el 70% de los estudiantes continúa con las clases online, después de 100 días de cuarentena. “Fui investigando y hasta tuve la ayuda de los propios estudiantes. Debo ser muy creativa y continuamente me reinvento”, comenta una de las docentes.

Hay algunas carreras en las que es difícil enseñar y en donde ni siquiera la tecnología sirve como aliada. Pese a que las realidades de los alumnos y los docentes no son iguales, ya sea por conectividad, diferencias en edades y la imposibilidad de contar con instrumentos musicales, el 70% de los estudiantes del Conservatorio Julián Aguirre de Banfield cursa el ciclo lectivo de forma virtual.

Hay algunas carreras en las que es difícil enseñar y en donde ni siquiera la tecnología sirve como aliada.
Hay algunas carreras en las que es difícil enseñar y en donde ni siquiera la tecnología sirve como aliada. 

Diego Maurizi es el director del Conservatorio (ubicado en Yrigoyen 7652) hace más de dos años y quien debe organizar toda la actividad día a día en esta nueva modalidad online. Prácticamente sin la posibilidad de comenzar las clases presenciales por el comienzo de la cuarentena, la institución cerró sus puertas y debió adaptarse a una actividad virtual, con las herramientas que cada uno tenga a disposición. “El 70% de los estudiantes continúan con las clases y, con más de 100 días de cuarentena, la labor se revaloriza aún más”, dijo Maurizi.

“Gratamente, tenemos un plantel que se puso a la altura de las circunstancias", dijo el director.
“Esta situación es muy desigual, con docentes muy valiosos para nosotros, pero que solo tienen un teléfono de línea", dijo el director.

Y agregó: “Gratamente, tenemos un plantel que se puso a la altura de las circunstancias, con la mayoría adaptándose a las clases online. Pero hay carreras que necesitan una producción grupal, como Coro, Orquesta, Música de Coro o Repertorio y es más difícil de coordinar”.

“No encuentro limitaciones y la pandemia no nos va a paralizar.”

Al mando de más de 50 alumnos, Mónica Boffino es docente en la carrera de Canto Lírico y contó su experiencia positiva con la virtualidad. “Fui investigando y hasta tuve la ayuda de los propios estudiantes. Debo ser muy creativa y continuamente me reinvento para que las clases sean atractivas e incentivarlos”. Inmediatamente, acotó que su manera de trabajar es grabar las pistas de las obras y enviárselas a los alumnos, donde los estudiantes cantan y ella lleva a cabo las correcciones técnicas: expresiones y corporales. “No encuentro limitaciones y la pandemia no nos va a paralizar”, señaló.

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Sabrina González es estudiante de canto lírico y alumna de Boffino, quien se mostró conforme con las enseñanzas y el acompañamiento de los docentes: “Esta cursada nos permite no atrasarnos y Mónica está muy atenta a las inquietudes del grupo. No es lo mismo aprender desde casa y espero con ansias las clases presenciales. El canto lírico me apasiona y es un desafío para mí aprender sus técnicas”.

Los alumnos que recién iniciaban una carrera fueron los más perjudicados, ya que el Julián Aguirre presta los instrumentos que necesitan para poder hacer las actividades y, al estar cerrado, no puede facilitarlos.

Los alumnos que recién iniciaban una carrera fueron los más perjudicados, admitió Maurizi, ya que el Julián Aguirre presta los instrumentos que necesitan para poder hacer las actividades y, al estar cerrado, no puede facilitarlos. Pero los estudiantes avanzados también tienen dificultades, ya que deben tocar o cantar en vivo y no lo pueden hacer virtualmente por los retrasos temporales propios de internet.

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Mónica Boffino es docente en la carrera de Canto Lírico.
Mónica Boffino es docente en la carrera de Canto Lírico.

“Esta situación es muy desigual, con docentes muy valiosos para nosotros, pero que solo tienen un teléfono de línea. El plantel es muy variado”, contó el lomense de 48 años, quien indicó que también intentaron distribuir el contenido en formato papel, pero al tener más de 2 mil alumnos y al ser de distintos distritos se les hizo imposible.

EL RETORNO. Al ser consultado sobre el protocolo que se maneja para volver a las clases presenciales en agosto, el director admitió que la situación del Conservatorio es muy delicada ya que se necesita el contacto estrecho entre alumnos y, al tocar instrumentos (sobre todo los de viento) compartidos puede llegar a ser un problema de propagación del virus.

Para finalizar, el director resaltó nuevamente el esfuerzo para sostener la actividad pedagógica: “En todos los momentos de la vida existen circunstancias para adaptarnos y esto es un proceso de aprendizaje. Es importante no perder el contacto y el vínculo, requiere un trabajo muy grande para lograrlo, pero hacemos todo lo humanamente posible para llegar a todos y sostener esta institución que queremos mucho”.