Melina Escobar Geloz atraviesa un momento especial en su actividad. Sigue entrenando y pensando en que la pandemia pasará y volverá a subirse al cuadrilátero para disfrutar lo que más ama: el boxeo. La pupila de Diego Sanabria, además, piensa abocarse a una carrera universitaria y dice que durante el encierro aprendió a cocinar.
Melina no baja la guardia a pesar de la pandemia y piensa en volver a pelear.

Estaba en un momento ascendente, aprendiendo los consejos básicos del deporte y llevando adelante sus primeros combates en el ámbito profesional. Pero el Coronavirus le puso un freno, como a todos, y la hizo replantearse muchas cosas. El caso de Melina Escobar Geloz, boxeadora de la Escuela La Bestia Sanabria, es el de un montón de deportistas que por la pandemia cancelaron proyectos y se amoldaron a una nueva rutina.

"Todo esto es nefasto. Es un sube y baja. Por momentos tiro la toalla y por otros no. Justo era un tiempo crucial conmigo, veníamos muy bien y pasó todo esto. Al principio pensaba porqué a mí, y en realidad le pasa a todos los deportistas del mundo. No soy la excepción. Trato de entender la situación, entreno en mi casa, me compré una cinta para correr , tengo una bolsa, pero no es lo mismo, más en mi caso que estaba en pleno aprendizaje y adquiriendo experiencia. Se me hace complicado de pensar en un futuro y tendría que tener un plan B para poder seguir. Todavía no sé que es lo que va a pasar, cuando se vuelve. Entreno todos los días, a veces bajoneada, pensando en que no voy a volver a pelear más y otros pensando en que sí", comentó Melina en diálogo con La Unión.

El encierro, en parte, la hizo reflexionar sobre otras cosas además del boxeo. Y puso su foco en el estudio, que será de vital importancia en su futuro, más allá de subirse al cuadrilátero. "Nunca voy a dejar de entrenar porque es lo que me gusta. Amo boxear, no se me viene a la cabeza otra cosa, pero pienso en tener una carrera universitaria, en ser nutricionista. Igualmente no es que corto ni paro, pero con respecto al boxeo nunca voy a dejar de entrenar. Eso lo tengo seguro y muy claro, aunque me gustaría ir por el lado de la nutrición deportiva, como fui bailarina toda mi vida y después deportista, sé lo mucho que se padece con el tema de la comida en ambos ámbitos. Así que tiene una conexión", dijo.

El tiempo sin pelear la hizo reflexionar sobre dedicarse al estudio universitario.

A pesar de la distancia no pierde contacto con su entrenador Diego Sanabria, que sabe aconsejarla en los momentos más duros, en esos bajones que provoca esta situación: "Le agradezco su apoyo, porque sin él no hubiera llegado hasta dónde llegué. Llevando todo este tiempo de rutina de boxeadora lo sé casi todo, es muy difícil corregirse, pero trato de hacer lo que es más resistencia física: correr, bolsa y aeróbico. No sé si tendrá que ver, pero con el tema de estar encerrada aprendí a cocinar. De por sí me gustaba la cocina y naturalmente uno come más. Tengo dos o tres kilos más arriba pero tampoco es muy grave. Hago dos partes de entrenamiento, uno aeróbico por la mañana cuando recién me levanto para quemar las calorías y por la tarde de boxeo. Antes entrenaba tres veces por día, ahora entre una y dos. Bajó un poco la calidad, es poco porque soy una persona muy exigente pero es lo que se puede hacer dentro de las posibilidades de cada uno".

Y agregó: "Tengo la ayuda de mi familia, de mis papás. No me muero por no boxear, entonces me puse a pensar un montón de cosas. La última vez que vi a mi papá le dije que me pondría muy triste si no podría volver a boxear y él me dijo que la vida no se termina ahí. Y mi mamá me dijo lo mismo. Ahí pensé en las carencias que me han pasado durante toda mi vida de bailarina y deportiva con el tema de la nutrición y también como me cuido para no subir de peso con todo lo que cocino, con el encierro, porque el primer mes fue muy difícil, me bajoneé mucho, entonces tuve que aprender a convivir con otras cosas. Gracias al apoyo familiar pude darle una vuelta de tuerca porque boxear fue una obra de Dios, siempre lo digo, tuve suerte de descubrir esta hermosa carrera y si Dios quiere voy a volver a pelear. Nunca esperé subirme a un ring y cuando lo hice fue lo más hermoso que me pasó. Después vino la pandemia y atribuyo todo a si Dios lo quiere. Y si él lo quiere seguiré peleando, siempre estoy lista. Trato de verle el lado positivo a las cosas".

Por último, se refirió a la posibilidad y las ansias de volver a ponerse los guantes e ingresar al ring. "No veo la hora de despertar un día y digan que todo esto pasó. Que me llame Diego y que todo vuelva a ser como antes, entrenar con mis compañeros, que llegue la hora de mi gimnasio. Primero subirme al ring de Diego, creo que necesitaría dos meses de entrenamientos antes de hacer una pelea profesional, porque por más que una entrene está oxidada, pero estoy con ganas de entrenar, de ver a mi maestro, compañeros y mi familia. La última vez que peleé fue en febrero y ver a mi familia fue algo muy lindo, una experiencia hermosa y si se repetiría sería lo mejor que me pudiera pasar en la vida".

Melina con Diego, el entrenador que la aconseja en estos momentos difíciles.