La situación en la empresa Cresta Roja está lejos de mejorar. Las plantas ayer amanecieron paralizadas por una decisión de la empresa y los trabajadores fueron enviados de vuelta a sus casas. Los delegados temen que recrudezca el conflicto y se produzcan nuevos despidos.
En medio de una fuerte incertidumbre, la fábrica permaneció custodiada por cuatro camiones de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y dos de la Gendarmería Nacional. Según trascendió durante la asamblea de empleados, hoy retomarían las tareas de forma habitual.
“No trajeron pollos para faenar. Fue la empresa la que decidió no darnos tareas. No tenemos hasta ahora ningún comunicado oficial que nos explique el porqué de esta decisión”, explicaron los trabajadores ayer por la tarde.
El sábado algunos delegados no pudieron ingresar a la fábrica, pero según se informó ayer lo hicieron sin problemas. En alerta, los trabajadores decidieron debatir “los pasos a seguir” y recordaron que el conflicto ya se extiende a “dos años”.
La firma Proteinsa SA, dueña de la empresa Cresta Roja, acumula deudas con los proveedores de alimentos balanceados y con las granjas integradas. Al mismo tiempo, no ha depositado por completo los premios de fin de año y algunos sueldos de diciembre.
Los representantes gremiales adelantaron que hoy analizarán “cuál es la situación” y actuarán en consecuencia. ■