Ni muy muy, ni tan tan. Así de concreto: hay una clase de alumnos que suelen pasar totalmente desapercibidos dentro de la escuela y por su perfil bajo.

Es actitud de querer llamar la atención a toda costa, no es algo que les interese en absoluto, no les cambia en absoluto. Lo más importante de este grupo de alumnos es que  su rendimiento es regular y parejo y por sus calificaciones que no exceden y ni decaen de lo necesario para aprobar todas y cada una de las materias, así de simple.

Esas chicas y esos muchachos, a los que podríamos llamar como “7 puntos”, nunca se llevará una materia, ni siquiera las complejísimas Matemáticas o Física a diciembre. No saben lo que es para por una mesa de examen.

Como decimos una cosa, decimos la otra y tampoco serán nunca los portadores de la bandera en los actos patrios, o aquellos que iban el viejo y querido “Cuadro de Honor”.

Están fanatizados con bendito 7 y prácticamente esa será su nota promedio en todos los años de su paso por el sistema educativo, por eso si baja a un 6 se recupera con un 8.  Todos los caminos conducen a la misma calificación.

Con este proceder, sí se lució con un trimestre con buenas calificaciones, se relajará en el siguiente para no salirse ni un centésimo del promedio de 7, que parece ser el número preferido de estos alumnos.

Ese alumno, además, no se sienta en el fondo, con el grupito de los presuntamente revoltosos y que no son tan amigos del estudio. Tampoco prefiere los primeros bancos de los adulones de los docentes, de esos que hasta son capaces de regalar una manzana a la profe, como en los viejos tiempos.

Estos alumnos 7 puntos se sienten cómodos en la medianía dentro del aula, quizás cerca de la ventana, que da a la calle, o de la puerta del aula, pero nunca lejos del centro geográfico del salón.

Ni muy serios, ni siempre jocosos. Tampoco tendrán una conducta intachable, impropia de cualquier chico o adolescente. Harán de las suyas, pero siempre en la medida, sin zarparse demasiado o con alguna actividad que los mande derechito a la dirección para compadecer ante las autoridades.

Entre otras conductas evidentes, no serán los líderes del grupo ni sumimos que no alzan la voz cuando es necesario. Igualmente, no estarán entre los mejores deportistas, ni tampoco entre aquellos que no saben ni que una pelota es redonda.

Estos alumnos 7 puntos se sienten cómodos en la medianía dentro del aula, quizás cerca de la ventana, que da a la calle, o de la puerta del aula, pero nunca lejos del centro geográfico del salón.

Incluso en los actos escolares no serán ni José de San Martín ni Manuel Belgrano, pero serán más que dignos actores de reparto.

Además, esa regularidad los acompaña a ultranza en la educación superior y mayormente llegan a recibirse en las carreras en las que se han inscripto, con una nutrida cantidad de 7, claro está. Mientras que en sus futuros trabajos también serán de esos que jamás defraudan en su tarea, siendo responsables a ultranza.

Bien parejitos, ni una cosa ni la otra, con el 7 como estandarte y medidos en su accionar, así son muchos de nuestros alumnos y no está nada mal que lo sean.