El equipo de Julio Falcioni fue uno de los menos efectivos, a pesar del muy buen cierre de año. Entre otros refuerzos, el “9” es la prioridad.
El partido con Unión fue el de mayor cantidad de goles a favor: tres.

Banfield terminó de muy buena manera el 2019. Julio  César Falcioni enderezó el rumbo de un barco que se iba a pique y lo mantuvo firme.

El equipo se alejó de los puestos de descenso y en la reanudación, de las siete fechas finales, cinco serán con rivales directos: Patronato (L), Colón (V), Rosario Central (L), Aldosivi (L) y Central Córdoba de Santiago del Estero (V).

Para reafirmar el óptimo cierre de año, el tema refuerzos es fundamental de cara a lo que viene, y va de la mano de las bajas que tendrá el plantel. Uno de los puestos más resentidos en las primeras 16 fechas de la Superliga fue el ataque, con el foco puesto en el “9” de área, el que aporta los goles. Y con la salida de Julián Carranza al Inter de Miami, más todavía.

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De los tres o cuatro nombres que se barajan, dos son goleadores. Puede que aparezca algún tapado, pero el ojo clínico de JCF no puede fallar. Hasta este tramo del campeonato, Julián Carranza aportó dos gritos, Junior Arias (refuerzo que no colmó las expectativas) y Agustín Fontana, uno cada uno. El que más anotó fue Jesús Dátolo (tres). Y la falta de juego y situaciones de gol coincidió, en parte, con los partidos en que el “10” estuvo fuera de las canchas por lesión.

Falcioni potenció la defensa. Fue una de las vallas menos vencidas (13, al igual que Estudiantes), por debajo de Boca (siete), Argentinos y Vélez (11). También 13 fueron los goles que marcó (junto a Defensa y Aldosivi), cinco más que Huracán, el menos efectivo.

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Las estadísticas no fallan. Traer un delantero con gol no es sencillo. Tampoco abundan. Pero es la misión a cumplir.