Ya sin sudamericanos, el ganador del Mundial saldrá del Viejo Continente, en una tendencia que se repite desde 2006. Además, el único finalista no europeo durante este lapso fue Argentina.

Los europeos se apoderaron de Rusia.

Hay una tendencia que se repite hace varios mundiales y cada vez comienza a tener más preponderancia: los europeos cuentan con presencia dominante en las instancias finales de las Copas de Mundo. Y esto, que inició en Alemania 2006, se repitió en Rusia 2018, pero con mayor penetración. Es que los cuatro semifinalistas son del Viejo Continente y por cuarta vez consecutiva el campeón saldrá de esa confederación.

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Con las eliminaciones de  las últimas selecciones sudamericanas, Brasil y Uruguay, todo quedó a merced de los europeos. Y tras la finalización de los cuartos de final, el trofeo se lo dirimirán entre Francia, Bélgica, Inglaterra y Croacia.

De esta manera, se reafirma una tendencia que comenzó a tomar fuerza a partir del Mundial de 2006 y cada vez toma más peso. Los últimos tres campeones son europeos: Italia (2006), España (2010) y Alemania (2014). Y a esa lista se le agregará el de Rusia, aunque aún no se sabe quién.

Así quedaron los cruces.

Además, otro dato que reafirma el poderío europeo es que el único finalista desde 2006 fue Argentina, que perdió ante los teutones en Brasil 2014. Las otras finales, como también lo será la de ahora, fue entre selecciones del mismo continente y eso reafirma la tendencia. Y es más. Las únicas  sudamericanas que llegaron a semifinales en estos mundiales fueron Uruguay, en 2010, y Brasil y Argentina, en 2014. Todo un dato.

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A este nuevo escenario, se puede agregar otro dato que modifica el panorama histórico de los mundiales. Por primera vez en la historia, ninguna de las cuatro potencias mundiales (Brasil, Alemania, Italia y Argentina) llegó a las instancias finales.  Esto marca algo: no sólo Europa le gana la pulseada a América, sino que los proyectos a largo plazo también comenzaron a imponerse a lo que marca la historia.