Rubén García Mele fue el encargado de llevar adelante la escultura “no tradicional” que fue pedida por los vecinos para una plaza de Longchamps.
“tiene su mirada al cielo, el lugar que más le gustaba a Carola.”
“tiene su mirada al cielo, el lugar que más le gustaba a Carola.”

“Está mirando su cielo, está viva y la gente era lo que quería ver”, fueron las palabras del escultor Rubén García Mele, quien realizó un busto de Carola Lorenzini y mantuvo en el recuerdo a la mujer que supo ser pionera de la aviación argentina. Gracias a las manos y el trabajo del escultor de Temperley, una plaza de Longchamps ya cuenta con un merecido homenaje a una de las mujeres más emblemáticas de la época, nacida en Alejandro Korn.

A unos 300 metros de la avenida Hipólito Yrigoyen, se encuentra ubicada la plaza Carola Lorenzini. Los vecinos se reunieron para pedir un busto porque admiraban al personaje, además de embellecer el espacio verde.

Y allí apareció el trabajo de Mele para llevar adelante el deseo de los lugareños. “Luego de un tiempo y con la aceptación de la Municipalidad, me tocó a mí ser el escultor que lleve adelante la obra, con una gran satisfacción porque ese tipo de personalidades me encantan”, admitió el hombre.

El procedimiento del armado del busto no fue para nada sencillo y duró aproximadamente dos meses: primeramente se realizó en arcilla, luego se preparó un molde de yeso y por último se rellenó con cemento por una cuestión de costos y tiempo. “Lo realicé de esa manera porque me considero un escultor al que le gusta modelar, incluso más que trabajar en piedra y madera”, contó Rubén.

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En agosto de 2019 fue inaugurado el trabajo de Mele en la plaza de Longchamps. “Es un busto no tradicional, ya que intenté darle movimientos muy expresivos, con su mirada al cielo, el lugar que más le gustaba a Carola”, detalló el oriundo de Temperley.

El escultor tuvo que investigar y visualizar las pocas fotografías que existen de la época, con el objetivo de rescatar rasgos característicos de quien supo tener varios records, como en 1940 unir con un viaje las por entonces 14 provincias argentinas. “Se ve que lo logré, porque los familiares que fueron a la inauguración estaban muy agradecidos por el trabajo que hice”, dijo Rubén.

“El hecho de que me hayan encargado esta obra fue positivo porque hacía mucho que no realizaba una escultura y me estaba dedicando más a la fotografía artística, otras de las disciplinas del arte que me apasiona. Volver fue emocionante, tanto en la teoría como en la práctica”, retomó el escultor acerca de las sensaciones que atravesaron por su cuerpo al momento de inspirarse y sentarse frente a la arcilla.

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EL CIELO, SU PASIÓN. Lorenzini hizo el curso de aviación en Morón, ya que era el único lugar donde la registraron como piloto. Pero Carola volaba generalmente en Longchamps, localidad considerada la cuna de la aviación argentina, más precisamente por los alrededores de lo que era el hipódromo.

TRAGEDIA. El 23 de noviembre de 1941, Lorenzini falleció en la actual Base Aérea Militar de Morón en un presunto accidente, donde la habían invitado a realizar acrobacias con un avión que no era de su propiedad. “A último momento le volvieron a cambiar el supuesto avión prestado para darle uno que ella nunca había piloteado”, acotó Mele.

Carola mantenía una áspera relación con las autoridades de la aviación civil, ya que llevaba un año suspendida por la organización por una discusión con la Aviación Militar, a causa de falta de combustible para sus aviones. “Personalmente, pienso que pudo haber sido intencional”, añadió el escultor al respecto.

Al igual que la plaza, algunas calles de Longchamps y de Temperley también llevan el nombre de Lorenzini.