El equipo de Victoria venció por 2-0 a Boca en la final del certamen y consiguió su primer título en la máxima categoría. Además, con este logro, se clasificó a la próxima Libertadores.
Janson, de penal, anotó un gol clave para acomodar el partido a su favor.
Janson, de penal, anotó un gol clave para acomodar el partido a su favor.

Tigre, que hace dos meses lloraba su descenso a la Primera B Nacional, consiguió el premio que se merecía y, por primera vez en su historia, gritó campeón en la Primera División al ganarle por 2-0 a Boca en la final de la Copa de la Superliga.

El Matador, que fue una aplanadora desde que Gorosito asumió como técnico (11 victorias en 15 partidos), masticó bronca cuando no le alcanzó para  salvarse del descenso, pero ayer lo transformó en algo positivo y se quedó con un título más que merecido, siendo el mejor equipo de la recta final de la temporada y el que barrió a dos potencias como Racing y Boca.

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En lo que respecta al juego, el de Victoria hizo gala de su eficacia durante el primer tiempo y eso le permitió marcar una ventaja  importante, con dos goles en ocho minutos. Esos dos festejos fueron letales para el elenco de Alfaro porque, tras un mejor comienzo que su rival, se encontró en desventaja en un abrir y cerrar de ojos y nunca más se volvió a acomodar en el campo.

Tigre lo destrabó con una jugada individual de González a los 24 minutos cuando recibió la pelota por derecha, se sacó de encima a un rival y con un  fuerte remate al primer palo venció la -débil- resistencia de Andrada. Y lo liquidó ocho minutos más tarde, con un penal convertido por Janson, a quien Izquierdoz había derribado dentro del área.

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Esto cambió el desarrollo porque, por un lado, le dio mucha tranquilidad al Matador, que se cuidó y no arriesgó demasiado, y desesperó al Xeneize, que buscó el descuento sin grandes ideas y siempre que estuvo cerca se topó con la seguridad de Marinelli. Además, a  eso se le sumó que Benedetto, su carta de gol, desperdició varias jugadas importantes, con un remate en el palo y un cabezazo en al travesaño.

Tigre aguantó la envestida, nunca se desesperó y sacó todo lo que cayó en su área. Y por eso festejó su primer título, con clasificación a la Copa Libertadores incluida.