Temperley igualó 1-1 con Platense por la última fecha de la Primera B Nacional y le puso punto final a un temporada en la que terminó lejos de los primeros y cumplió el objetivo planteado.
Temperley no jugó bien, pero aprovechó la pelota parada y logró un empate.
Temperley no jugó bien, pero aprovechó la pelota parada y logró un empate.

En un partido aburrido y sin grandes emociones, Temperley igualó 1-1 con Platense en el Alfredo Beranger y cerró la temporada con una racha de cuatro partidos sin poder ganar. Y así, con este empate, le puso fin a una temporada agridulce, lejos de los primeros puestos y sin cumplir el objetivo de jugar el Reducido.

El Gasolero, que ya no peleaba por nada, sintió el golpe que significó la derrota ante Almagro de la fecha pasada y eso se reflejó en una floja producción, muy impreciso y sin grandes ideas al momento de atacar.

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El equipo de Aldirico estuvo lejos de las actuaciones que supo mostrar en otros tramos del torneo y Platense, sin hacer un gran trabajo, se aprovechó de eso para acomodar el trámite a su favor durante el primer tiempo.

Mancinelli, otra vez, fue determinante en el ataque gasolero.
Mancinelli, otra vez, fue determinante en el ataque gasolero.

A eso le sumó un gol tempranero, a los 15 minutos, gracias a una definición esquinada de Daniel Vega, que aprovechó un resbalón de Mulazzi tras un centro rasante de Morgantini para poner el 1-0 a a favor de la visita.

El gol de Trapito, además de la desventaja, expuso los problemas del Gasolero para generar juego. El local mostró pocas variantes en busca de la igualdad, abusó de la receta de los desbordes de Mancinelli y generó muy poco en ofensiva.

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Sin embargo, en el complemento, Platense se relajó y comenzó mostrar dudas en defensa, especialmente en las jugadas áreas. Y Temperley, sin muchos recursos, se acercó de a poco al área rival ante la merma del Calamar y aprovechó una pelota parada a los 36 minutos para castigarlo: centro de Mancinelli, cabezazo de Magnín y 1-1 en el Beranger.

El empate despertó la ambición del Celeste, que en los minutos finales mostró su mejor versión y, con ímpetu, le llevó bastante peligro a De Olivera. Sin embargo, no pudo dar el golpe final. Por eso, despidió el torneo con un empate agridulce, con sabor a poco, como fue toda esta temporada para el pueblo celeste.

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