El Xeneize, que no jugó un gran partido, venció por 2 a 1 al Tomba y acomodó a su favor la serie de los octavos de final de la Copa de la Superliga.
Boca sufrió, pero festejó en Mendoza.
Boca sufrió, pero festejó en Mendoza.

En un partido de trámite parejo y sin un dominador claro, Boca hizo valer su jerarquía sobre el final del encuentro y venció por 2 a 1 a Godoy Cruz en el duelo de ida de los octavos de final de la Copa de la Superliga.

El Xeneize, que jugó con un mix de juveniles y suplentes, no la pasó bien en Mendoza, pero festejó por el peso individual de sus jugadores y así acomodó la serie a su favor, gracias a los goles de Pavón y Mas. Lucero había marcado el empate transitorio para el local.

A rasgos generales, el partido fue parejo, sin un dominador claro, y la diferencia estuvo en la efectividad que mostró el Xeneize, que no falló en los momentos cruciales y por eso se llevó la victoria.

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El gol de Pavón, a los 33 minutos, destrabó el partido en el primer tiempo y todo cambió a partir del festejo del delantero, que recibió un exquisito pase de Obando tras una mala salida del Tomba y, con un preciso remate, fusiló a Ramírez para colocar el 1-0.

A partir de eso, Boca manejó con mejor criterio la pelota ante un rival golpeado, pero no pudo sacarle el rédito necesario. Y es que sobre el cierre de la etapa inicial, Wanchope Ábila definió mal luego de una buena jugada de Capaldo y erró el 2-0 para cerrar la historia.

Mas festeja su gol. Fue clave para cantar victoria en Mendoza.
Mas festeja su gol. Fue clave para cantar victoria en Mendoza.

El Xeneize no aprovechó su momento y Godoy Cruz, desde el inicio del complemento, comenzó a mostrar otra cara. Se paró más arriba, la figura de González comenzó crecer y, de a poco, acorraló a su rival contra su valla, al punto de transformar a Andrada en una de las figuras de la noche.

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El Tomba, de tanto ir, obtuvo su premio. Y fue a los 17 minutos: tras una gran atajada del exarquero de Lanús, Lucero recibió sólo, con el arco a su merced, y puso el empate sin gran resistencia.

Esa mejoría que mostró el equipo de Lucas Bernardi se acrecentó después del empate y Boca comenzó a sufrir, sin poder encontrarle la vuelta al encuentro. Por ese motivo, Alfaro se vio obligado a poner en cancha  a Reynoso (por Obando), Zárate (por Pavón) y Nández (por Capaldo) para reencontrarse con las buenas sensaciones en el juego.

Los cambios fueron productivos para el técnico, ya que la imagen de su equipo cambió, especialmente por el aporte de Reynoso, y sobre el final obtuvo el gran premio: la victoria. Y el responsable fue Mas, quien puso el 2-1 tras una jugada que inició Zárate y continuó Ábila. Así, Boca festejó en Mendoza.