Roberto García Prada, titular de la Cámara de Comercio, aseguró que las ventas cayeron alrededor de un 50%, incluso más en algunos rubros, y que cada vez se ven más carteles de venta y alquiler, así como locales tapiados.
La postal de persianas bajas y locales cerradas durante las últimas semanas se hizo más común.

El titular de la Cámara de Comercio de Avellaneda, Roberto García Prada, aseguró que la realidad en el sector es "crítica" en la ciudad y que este nuevo parate "complica todo". "Hay un montón de carteles de alquiler y de venta en las zonas céntricas y si uno se aleja se ven negocios directamente tapiados porque ya no vuelven a abrir", ilustró.

Producto de la pandemia, las ventas se desplomaron hasta un 50% en los últimos meses, incluso más en varios rubros, según las estadísticas que maneja la entidad. En mayo y junio, algunos locales habían vuelto a abrir y eso entusiasmó a los dueños con tener "un colchón" al menos para costear gastos y cubrir deudas, pero el 1 de julio todo cambió.

"Más o menos habíamos recuperado algo de actividad con la fase tres, que tampoco era los montos que veníamos facturando en febrero o marzo, pero bueno siempre era un aliciente porque te permite afrontar deudas, ya sea alquiler, servicios, personal", relató Prada en diálogo con el programa Política del Sur que se emite por Radio Urbe (97.3).

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"Pero volver a fase uno complica todo", resumió el representante de la Cámara de Comercio. "Es una situación crítica para el comercio porque es indudable que tampoco el sector va a volver a tener siquiera los ingresos del mal mes de marzo", apuntó.

Con el derrumbe de la actividad, en la entidad se entusiasman con que una vez que los negocios abran y lentamente todo vuelva a la normalidad pueda haber "un rebote" por causas estacionales, pero prevén que el consumo puede que no vuelva a ser el mismo de antes a partir de las consecuencias que trajo la pandemia del Coronavirus.

Los sectores más perjudicados son los de indumentaria femenina, masculina, zapatería y los restaurantes, según detalló García Prada. Si bien las proyecciones sobre el futuro hoy pueden sonar apresuradas, el dirigente deslizó que "entre el 20 y el 30%" de los negocios podría no volver a abrir si la situación se sostiene y nada cambia de ahora en adelante.

Por eso, Prada entiende que una vez que termine esta etapa de la cuarentena, a partir del 18 de julio, debería "empezar a distenderse un poco más" esta situación y tendrían que flexibilizarse las restricciones, sino "la caída puede ser peor", apuntó.

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El delivery y el take away aportan ingresos mensuales pero tienen un efecto "muy marginal" en la facturación de los locales. "Como máximo aportan entre el 5 y el 15% (del volumen de las ventas) según el rubro, y eso no te cubre los gastos. Podés llegar a pagar la luz o algún servicio, según el rubro, pero no mucho más", precisó.

"Se ve que la situación comercial, en general, es mala, por ejemplo, Osecac, la obra social de los empleados de comercio, está teniendo problemas económicos porque las empresas no están depositando (sus aportes)", detalló.

Consultado sobre las distintas medidas que lanzó el Gobierno para contener la situación y las líneas de crédito a tasas bajas, García Prada comentó: "Con ingresos cero uno no se puede endeudar más. Porque hay que pagar el capital más los intereses, pero a su vez el comerciante ya viene con deudas, porque al cortarse bruscamente (la actividad) en abril, ya tenía deudas con cheques para la temporada, proveedores que te habían financiado en cuenta corriente, y todo eso está financiado con capital de trabajo", cerró.