Tomás es epiléptico y tiene discapacidad motriz. Debe tomar un remedio que no puede perder la cadena de frío y su madre Anabella vive preocupada. Edesur no da respuestas.

Tomás tiene 13 años y desde los 4 padece epilepsia.

Por problemas de baja tensión desde hace ocho días Anabella Pirillo vive preocupada: su hijo Tomás es epiléptico, tiene discapacidad motriz y dos veces por día debe tomar una medicación que debe permanecer en la heladera para no echarse a perder. La situación la angustia y la desespera, porque la falla en el servicio le puede generar problemas de salud al chico.

“La verdad que ya no sé qué hacer, hice miles de reclamos a Edesur y no me dan una respuesta”, contó Pirillo que vive en la calle Almafuerte, entre Pereyra Lucena y Rivera, en Lomas Oeste. En su casa, desde la semana pasada, tiene apenas “un hilito de luz” y no funciona ninguno de los artefactos eléctricos. “La heladera apenas arranca a la madrugada, de 1 a 5, y después se corta”, dice.

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Tomás, de 13 años, debe ingerir durante la mañana y a la noche jarabe Triptal para no convulsionar. “Es un bloqueador para mantenerlo estable y que no tenga episodios convulsivos. Pero si pierde la cadena de frío, la medicación no sirve. Es como la insulina para los diabéticos”, graficó su madre.

Las consecuencias de una eventual convulsión pueden ser graves e incluso dejar secuelas, pero desde Edesur a Anabella le dijeron que “los únicos que tienen prioridad en estos casos son los electrodependientes”. “Hoy fui a las oficinas y me dijeron que no me pueden mandar una cuadrilla de urgencia, aunque conocen mi caso, porque tienen todos mis reclamos asentados en el sistema”, precisó.

Tomás es un chico que padece trastorno motriz desde su nacimiento, a partir de una parálisis cerebral que afectó sus funciones motoras, y a los 4 años se le diagnosticó epilepsia, a partir de un cuadro convulsivo. “Desde ahí fue evolucionando y avanzando mucho, por eso hoy por ejemplo está integrado en una escuela, no va a escuela especial y hace su vida normalmente”, contó su madre.

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Los problemas con la luz no solo lo afectan con respecto a la medicación sino en su rutina diaria. “Por ejemplo, Tomy no puede ver la televisión. No le puedo cargar el celular y la computadora que usa para ir a la escuela por miedo a que se queme, no puedo lavar, no me puedo organizar y eso impacta”, agregó.

El problema en la zona comenzó a partir de las últimas tormentas fuertes que azotaron a Lomas. Las cámaras se llenaron de agua y en los alrededores del supermercado Carrefour durante varios días no tuvieron luz. Ahora muchos tienen, pero algunas zonas poseen problemas de tensión. “Esperamos que se hagan cargo y que lo solucionen porque no podemos vivir así. Si llega a pasar algo, ¿quién se hace cargo?”, cerró.