“No hay que bajar los brazos por ellos”, subraya Benancia Caballero sobre el esfuerzo y la satisfacción de llevar adelante el comedor para los niños. Funciona desde 2002 en Santa Marta.
surgido solamente como una copa de leche, creció tanto debido a las necesidades que se transformó en un comedor.

Benancia Caballero es una lomense que, junto a otras cinco personas que colaboran, poseen un comedor llamado Rincón de Luz, en el barrio Santa Marta, en el cual se les brinda de lunes a viernes la comida a más de 60 chicos que se acercan con sus familias.

El comedor funciona hace 17 años en la comunidad y hace 15 que se encuentra al lado de su vivienda, ya que en los primeros tiempos alquilaba un espacio a pocas cuadras del lugar. “Arrancamos con una copa de leche. Hicimos rifas, campeonatos de truco y ventas de pastelitos para armar el local, ya que tenía techo de lona y chapas de cartón”, indicó Benancia sobre los comienzos, destacando la ayuda de vecinos para la construcción del merendero.

La lomense de 67 años expresó que siempre quiso tener un comedor para el barrio: “Contamos con aproximadamente 60 chicos de hasta 12 años que se acercan todos los días”. Luego, agregó: “Vienen los papás a comer porque seguramente ellos tampoco tengan para alimentarse”.

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Ruth Montecinos, una de las cocineras con las que cuenta el comedor Rincón de Luz, explicó: “Los chicos sí o sí se llevan la vianda para la cena, las demás comidas se las damos acá”.

La solidaridad la impulsa a seguir todos los días.

“Una vez cobré mi sueldo y me fui a comprar juguetes para ellos. Perdí en lo monetario, pero no importa, porque lo hice de corazón y gané el doble con la felicidad de los chicos”, manifestó Benancia, acerca de una de las tantas muestras de afecto a los niños que asisten al lugar. A su vez, aseguró que los chicos pasan muchas necesidades y que muchas veces vienen descalzos a recibir el alimento de todos los días.

Coca, como la conocen todos los chicos, indicó que reciben todos los meses la ayuda del municipio con insumos para la realización de las comidas, aunque muchas veces no alcanza debido a la demanda de niños. Es por eso que llevan adelante distintas actividades para recaudar fondos y así amortiguar los gastos. “Yo siempre compro harina porque podemos hacer muchas cosas”, aseguró Benancia.

“Me da mucha tristeza las necesidades que pasan los chicos. Yo les digo a las personas que me ayudan todos los días que no hay que bajar los brazos por ellos”, indicó Benancia con un mensaje alentador. Por su parte, la cocinera Ruth agregó: “La comida que le damos a los niños es la que ingerimos nosotros. Además, tratamos de pasar tiempo con ellos y darles afecto porque eso también es muy importante”.

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A la hora de hablar del premio “Orgullo de Ser de Lomas” entregado por el Municipio y el cual fue otorgado por la destacada labor social del comedor, Benancia se sintió muy agradecida: “Fue una alegría inmensa y una sorpresa, no me lo esperaba”.

“Yo siempre compro harina porque podemos hacer muchas cosas”, aseguró Benancia.

El comedor funciona de lunes a viernes, excepto los feriados, aunque claro, igualmente siempre van chicos que se llevan la comida del lugar para no pasar hambre durante el día.  Benancia explicó que poseen necesidades en cuanto a platos, cubiertos, ollas, sartenes, sillas y bancos, además de la dificultad para conseguir carne. Para aquellas personas que deseen colaborar con “Rincón de Luz” lo pueden hacer a los siguientes números de contacto: 1136364663 (Ruth) / 1150422290 (Romina).