Los vecinos exigen que el Municipio o la Policía hagan algo para "evitar otra tragedia".
Piruetas a alta velocidad, carreras, una tradición peligrosa en los bosques de Ezeiza.

Tras la muerte de un joven a fines de septiembre en las picadas ilegales de los bosques de Ezeiza, un antiguo reclamo volvió a reflotar entre los vecinos de la zona: exigen al Municipio y a la Policía que haya mayores controles para “evitar otra tragedia”.

Todos los domingos, poco después del mediodía, cientos de motociclistas -provenientes de Luis Guillón, El Jagüel, Monte Grande, Quilmes, Florencio Varela y Lomas- se reúnen para correr carreras o hacer piruetas y trucos a toda velocidad.

Estos encuentros son una tradición desde hace más de 20 años, pero no por eso no dejan de generar polémica. Están quienes piden que se termine “para siempre” con esta actividad y “se detenga” a sus participantes, y los que creen que “las picadas van a seguir existiendo” y que debe haber “espacios preparados y seguros para los chicos”.

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Marcelo, vecino de la zona, dice que a quienes asisten todos los domingos al bosque “no les interesa nada, no son concientes que están jugando con propia su vida y por ahí también con las de otras personas, porque nunca se sabe cómo terminan estas cosas”.

Como él, Fabián advierte que si la Policía hiciera controles, “el 90% de las motos no tienen papeles” y el “10% están rearmadas con piezas compradas en Facebook, que obviamente son de motos robadas”. “Ninguno podría circular con normalidad”, agrega.

Personas que piden preservar su identidad relatan que en varias oportunidades han llamado a la Policía pero “cuando los agentes van a controlarlos, los rodean con las motos y los amenazan”, la situación se torna bastante pesada. Por eso piden que todo cambie.