La Unión | SOCORRO

Año Nuevo, ¿vida nueva?

socorro.

Ya sé que para vos las Fiestas no significan nada, querida. Pero para las personas normales de este mundo significan mucho o aunque sea algo, pero claro no cambias más vos, ¿eh?

¿Querés que te cuente como la pasamos en Navidad?, agarrá bien el tubo del teléfono que te voy contando, pero voy a ser sintética igual. 

La verdad es que mis hijos fueron dos divinos, tanto el más grande como la más chica. Armaron todo en el fondo para mantener la distancia social entre toda la familia, pusieron luces y hasta sirvieron la comida. Increíble, la verdad. 

¿Y que se viene ahora?, dale con las preguntitas, vos. Otra vez sopa, toda la parentela viene el 31, mis viejos, mis suegros y la rarita de mi hermana y su marido. 

La cosa que es que mis hijos ya se armaron su plan, sabía que algo se traían entre manos. Se ofrecieron a ser voluntarios para armar todo de nuevo para Fin de Año y hasta prometieron que esta vez se iban a superar. 

Me detallaron las nuevas ideas y un montón de delirios, pero compré. Y de nuevo van a ser parte de la organización, al menos para que yo no sea siempre la misma hija de la pavota. 

Pero cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. La cuestión es que los vinieron con carita de yo no fui a hacerme una propuesta "formal". 

La más chica, que tiene más facilidad de palabra, tomó la iniciativa y me dice que ya que van a instalar luces y música en el fondo, si podrían invitar a "algunos" amigos de cada uno de ellos para luego de las 12. 

Después me dice que van a estar todos con barbijo, que cada uno va a tener su vaso con su nombre, y van a mantener la distancia social. Además, me "recontrajura" que cada uno viene con su alcohol en gel y que se van "a portar bien". 

El más grande me dice que se va a encargar después de sacar las luces, los parlantes, guardar las mesas y las sillas, y bla, bla, bla?.

¿Qué dijo me marido?, ¡Qué te importa!, igual te voy a responder. Me dice que los deje, que es mejor que estén acá, que después viene el fin de semana y que se puede ordenar todo. O sea, me deja como mala a mí. 

Y como ya sé que soy la mala, le dije que sí, que sólo inviten a cinco cada uno o nada. La cosa es que acordamos seis cada uno y cerramos en una docena. 

Voy a ser la patovica de la puesta, cuando entren los doce, se cierra con llave y a otra cosa. Dale nomás, matate de risa, pero ya soy mala, voy a ser la más mala de todas. Año Nuevo, pero la vida de siempre. 

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