Heredó la pasión por restaurar autos y sueña con que sus hijos sigan el legado

Historia familiar. Tiene 51 años y se dedica a reparar vehículos desde los 23. Daniel Jacobi es conocido a nivel nacional e internacional, pero su lugar en el mundo es Temperley.

Daniel Jacobi tiene 51 años. Desde los 23 se dedica a restaurar autos clásicos, de colección. El oficio lo heredó de su padre, quien le pidió que el taller donde hoy trabaja llevara el nombre "Los Hermanos", en honor a su otro hijo, fallecido en 1994. Justamente, ese momento de profundo dolor fue el punto de partida para que Daniel comenzara a incursionar en la restauración de autos.

"Mi hermano trabajaba con mi papá en un taller de chapa y pintura. Mi hermano falleció y ahí me aferré a mi papá. A raíz de eso y de haberme cruzado un auto simpático, el Volkswagen Escarabajo, empecé a incursionar en los autos de colección. Me especializaron en esa marca, tuve logros, gané concursos", comentó Daniel en charla con La Unión. 

Si bien puede reparar distintos autos de diferentes marcas, su pasión y dedicación están puestas en el Volkswagen. "Restauré muchas marcas, pero para mí no es lo mismo un Chevrolet Impala que un Escarabajo. Es un mito viviente. Me despertó algo distinto. Me hice conocido trabajando esta marca y ya no tengo tiempo de hacer otras", explicó.

Daniel recibió varios reconocimientos por su trabajo. Más precisamente en el evento Autoclásica, que suele desarrollarse en los primeros días de octubre y que reúne a autos trabajados en Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay. En tres oportunidades se quedó con el premio que se entrega en el hipódromo de San Isidro: en 2006, 2009 y 2011.

"Un auto no se puede arreglar en una semana ni en un mes, como quieren mostrar en los programas de televisión. Esos son montajes. No hablan de lo verdadero de restaurar un vehículo", comenta Daniel sobre su resistencia a mirar programas sobre autos. "Mi mujer me pregunta para qué lo miro si me fastidio. Le digo que lo veo por las herramientas que usan, pero trato de despegarme de esas cosas porque pienso que son todas novelas", agrega. 

CÓMO TRABAJA Y LOS AUTOS MÁS EXTRAÑOS QUE REPARÓ

El taller "Los Hermanos" está en la calle Senillosa 655, en San José. Ese es el lugar donde más cómodo se siente, su hábitat, donde hace lo que mejor sabe. Daniel revela que no busca la maximización de su trabajo, que no pretende convertirse en una especie de capataz, sino que su pasión es trabajar el auto él mismo.

"No hago producción. Un auto puede demorar diez meses o un año. Pero la realidad, no es exacto. Si te ponés con un solo auto, serían cuatro o cinco meses. Pero yo trabajo cuatro o cinco autos por semana. Voy avanzando; si no le resulta caro pagarlo, esos seis meses se pueden ir a un año, pero ese tiempo es porque hago trabajos paralelos", explica. 

"Tengo un empleado y un colaborador. Hacemos todo carrocería. Mecánica yo no hago. Me dedico a lo que tiene que ver con la estructura, la pintura. Restauro asientos, volantes. Tengo ayudante de pintura. Antes tenía dos o tres empleados, pero la calidad de trabajo no es la misma. No me interesa maximizar. El que quiera esperar, que espere. Y el que no, buena suerte", agrega. 

Sobre los autos más extraños que restauró, detalló: "Una vez trabajé un Escarabajo convertible, modelo 53, que hay cinco en todo el mundo. Entró al país en 1948. Después, uno que se usó en la guerra nazi, que llegó al país en 1942. Y la verdad es que estuvo en la guerra porque estaba bastante destruido. Fue el que más tiempo me tomó repararlo, porque los repuestos eran difíciles de conseguir. Hubo que buscarlos en Alemania, Francia, República Checa. Tardé entre dos años y medio y tres años". 

EL ARRAIGO CON TEMPERLEY

Jacobi es un restaurador de los más conocidos a nivel nacional que tiene una demanda alta y de distintos puntos del país. Tanto es así que le piden que se mude a otras partes para poder tenerlo más cerca. En esos casos, su respuesta es contundente. 

"Ahora estoy haciendo un auto de Jujuy, tuve hasta hace poco uno de Esquel, de Trenque Lauquen, dos se Ushuaia. Es decir, soy federal, trabajo con autos de todo el país. A veces me llaman de Zona Norte y me preguntan por qué no me mudo por allá. 'Flaco, soy de Temperley'. Un reconocido médico me decía que quería tenerme más cerca. Le digo: 'Usted se queja y a mí me traen autos de Ushuaia'. Estoy orgulloso de ser de Temperley", contó. 

EL LEGADO FAMILIAR

Daniel no oculta su emoción al recordar a su padre y a su hermano. Le atribuye al vínculo de sangre su devoción por su trabajo. En ese sentido, expresa su deseo de que sus hijos continúen con el legado familiar. 

"Yo hice el secundario comercial. O sea, nada que ver. Lo mío está en el ADN, porque, de hecho, yo empecé de grande, a los 23 años. No es que era un nene. Ojalá alguno de mis dos hijos continúe con esto. Yo siempre le digo a los chicos que trabajan conmigo que abogados, arquitectos, contadores, ingenieros y médicos hay muchos. En cambio, este oficio, la herencia, no hay facultad que lo enseñe", expresó.

Contacto

Quienes deseen conocer sus trabajos, podrán encontrar más de 70 reparaciones en su página de Facebook "Taller Los Hermanos". También pueden contactarlo al teléfono 4264 0180 o al celular 15-5569-7594. O bien encontrarlo en su taller, en la calle Senillosa 655, San José. 

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