La música como estilo de vida

De puño y letra. Un repaso por la historia de un rincón banfileño donde estudiantes dedican su día a aprender sobre música en serio: el Conservatorio Julián Aguirre.

Todos amamos la música. Es cierto, cada cual tiene su estilo o su banda favorita, pero todos en algún momento le damos play a alguna canción para relajarnos, para bailar, cantar o hasta para que una melodía nos acompañe en un momento triste de nuestras vidas. Es algo casi universal. 

Muchos pueden hacerla. Yo, humildemente, me incluyo en este grupo: hace algunos años cumplí uno de los sueños que venía postergando desde mi adolescencia y formé con mis amigos una banda de blues y rockabilly, Lapeband, con la que tuvimos el privilegio de recorrer escenarios de todo el país. 

Pero lo que muy pocos logran hacer es dominarla. Ese privilegio está reservado para quienes nacen con un don natural y se meten en la música a fondo, como si fuera una ciencia. 

Hoy quiero contarles la historia de un rincón banfileño donde estudiantes dedican su día a aprender sobre música en serio: el Conservatorio Julián Aguirre.

Viajemos a 1949, cuando se inauguró el Conservatorio de Música de La Plata. Dos años después abrió una filial en Banfield, conocida entonces como Conservatorio de Música y Arte Escénico de la Provincia de Buenos Aires.

Los docentes eran destacados profesores de la Escuela de Artes y Oficios que ya funcionaba en nuestro partido. Las especialidades de Música y Arte Escénico pasaron entonces al turno vespertino de la Escuela N° 31, ubicada sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, a metros de la esquina de Larroque. Se considera como el día de su fundación el 15 de mayo de 1951, según las primeras evaluaciones de admisión a las carreras de Música y Arte Escénico que figuran en el libro de Actas de Exámenes del Conservatorio. 

Las primeras asignaturas fueron Introducción a la Música, Piano, Violín, Canto, Guitarra, Arte Dramático, Gramática e Historia del Teatro. Hoy el programa de estudio incluye tecnicaturas y profesorados.

Volvamos atrás: en 1957, a poco de crearse la Dirección de Enseñanza Artística, los establecimientos de tal modalidad pasaron a depender de ella y en los años siguientes se produjo la descentralización y autonomía de las filiales. Por eso aquel año se designó al conservatorio con el nombre de Julián Aguirre, en homenaje a la memoria del ilustre compositor argentino. 

El crecimiento del Julián Aguirre fue constante a partir de los años 60. De 300 alumnos en 1966 se pasó a 400 en 1970. En 1972, otro año memorable para los institutos oficiales de la Provincia, se les otorgó validez nacional a los títulos emitidos por todos ellos. Hoy, el Conservatorio es toda una referencia en la zona y sigue formando a vecinos como músicos de lujo año a año. Allí, la música suena bastante bien...

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