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Detuvieron a uno de los prófugos del asesinato del trabajador de la Uocra en Fiorito

EN FLORENCIO VARELA. Se trata de Carlos Eban Cáceres Paredes que en 2016 fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 por el crimen de Darío Ávalos.

En marzo de 2014, la Uocra de Lomas atravesaba una dura interna. El sector del ex secretario de esa seccional, Walter Leguizamón, estaba enfrentado con el que lideraba Luis Cardozo. Y decidieron dirimir esas diferencias al mejor estilo de la mafia sindical: hubo una emboscada, más de 60 tiros, un muerto -Darío Ávalos-, tres heridos y un auto prendido fuego, todo en frente de un obrador en la zona de la Ribera, en Fiorito.

Por el caso ya hubo tres juicios orales, en los que los acusados fueron condenados. El último fue en diciembre de 2018, y en todas las instancias los jueces llegaron a la misma conclusión: Leguizamón fue el que organizó el ataque y sus laderos los que lo perpetraron. Carlos Eban Cáceres Paredes era miembro de la patota y desde que fue condenado en 2016 se encontraba prófugo, hasta que este domingo fue detenido por la policía.

El hombre fue capturado en una vivienda ubicada en la calle Sudamérica 778, en Florencio Varela. Con eso dato, personal de la comisaría 2 lo fue a buscar y terminó con su larga fuga. Cáceres Paredes, de nacionalidad paraguaya, está acusado de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego" por el Tribunal en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora.

Se suma a la larga lista de condenados y detenidos por la masacre. Leguizamón mientras tanto sigue escondido. Es uno de los prófugos más buscados del país. Según Claudia Ferrero, abogada de la Asociación de Profesionales en Lucha, que representa a la familia de Ávalos, "Leguizamón logra mantenerse en la clandestinidad durante tanto tiempo porque tiene complicidad de las mafias y sectores con poder".

A mediados de 2017 había surgido un rumor que indicaba que el cuerpo de Leguizamón había sido hallado flotando en la laguna de Chascomús. El cuerpo, en realidad, correspondía a un camionero asesinado por su pareja. La información falsa, dicen, tenía como objetivo que dejaran de buscarlo.

La mañana de aquel 11 de marzo delegados de la UOCRA y desocupados se instalaron en la puerta del obrador en Fiorito. Desde las 5, unas 10 personas armadas, entre ellas delegados del gremio, los esperaban dentro.

La gente de Cardozo reclamaba puestos de trabajo que Leguizamón les negaba, según declararon testigos en los juicios. Y para protestar decidieron organizar ollas populares en una obra que estaba a cargo de Esuco SA, la compañía de Carlos Wagner, uno de los empresarios arrepentidos en la denominada "causa de los cuadernos".

A las 9:30, desde Puente La Noria llegaron otras 50 personas armadas. Y ahí empezó una batalla campal. El ataque quedó registrado en una cámara del municipio. También una persona registró todo con su celular.

Fueron la prueba central de los juicios que utilizó la fiscal Marcela Dimundo y la querella. Contabilizaron casi 60 disparos en los diez minutos que duró el ataque. El video y el audio fueron compaginados por la gente del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción con una descripción de cada uno de los atacantes.

Desde adentro y afuera los atacantes comenzaron a disparar. También tenían cuchillos y varillas. El resultado fue la muerte de Darío Ávalos con un tiro en la espalda -falleció en el hospital cuando era trasladado-, las heridas de armas blancas que recibieron Alcides y Andrés Nogueira -padre e hijo- y politraumatismos en Marcelo Cardozo.

Este lunes cuando declare Cáceres Paredes posiblemente aporte más información y su versión de los hechos. También sobre su fuga. Pero sobre todas las cosas quizá aporte alguna pista sobre el paradero de Leguizamón, que aún hoy sigue libre e impune.

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