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Empezó la carrera mientras estaba preso, recuperó la libertad y se recibió de abogado

SUPERACIÓN. Marcelo Tolentino es vecino de Lomas y padre de tres hijos. Con 54 años, logró rehacer su vida, armó un emprendimiento y ahora obtuvo su título.

Marcelo Tolentino rindió en su casa vía Zoom Aprobó con cuatro

Marcelo Tolentino rindió en su casa vía Zoom. Aprobó con cuatro.

Marcelo Tolentino comenzó la carrera hace ocho años. Estaba detenido en la Unidad N° 30 de General Alvear cuando se anotó en la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires. Cursó casi todas las materias en el encierro y al recuperar la libertad le quedaba el último tirón. Este viernes, desde su casa de Lomas de Zamora, aprobó "Finanzas y Derecho Financiero" por Zoom, y consiguió recibirse de abogado.

La historia de Marcelo es una historia de superación. Padre de tres hijos, de 24, 18 y 13 años, siempre tuvo claro su rumbo, más allá de los errores del pasado. "¿Qué más motivación puedo darles (a ellos) que el ejemplo?", comentó. Cuando cumplió la condena, solo le quedaban dos materias y las prácticas, y su hijo más chico siempre le insistía y le repetía todo el tiempo que se pusiera a estudiar. "Era una cuenta pendiente", dice.

¿Qué más motivación puedo darles a mis hijos que el ejemplo?

Después noches de estudio, de bucear entre libros y apuntes hasta quemarse las pestañas, lo logró. Se sacó un cuatro en el último examen de la cátedra de "Derecho Financiero" y obtuvo el título. "El estudio te da herramientas y por eso me mantuve enfocado en eso", aseguró. Sus ojos vidriosos, detrás de ese semblante tranquilo y sereno dejan entrever su emoción.

Este vecino de Lomas de Zamora, que pudo rehacer su vida y hoy tiene un emprendimiento con su hermano en el que venden calzados para mujeres, arrancó a estudiar derecho en 2012. Tuvo una primera experiencia en la Universidad Nacional del Centro y al año siguiente se pasó a la Facultad de La Plata. Aprobó el curso de ingreso con ocho. En agosto de ese año rindió su primera materia, Introducción a la Sociología. Desde entonces no pasó.

En enero de 2014, Marcelo llegó a la Unidad N°9 La Plata. Enseguida se acercó al Centro Universitario. "Predicaba con el ejemplo y muchos compañeros se entusiasmaban, terminaban la primaria, la secundaria y comenzaban una carrera universitaria", recordó el flamante abogado.

En el Servicio Penitenciario Bonaerense hay 42.000 internos, 905 de ellos cursan distintas carreras universitarias. Pueden hacerlo gracias a diversos acuerdos marco que el sistema tiene con las Universidades Nacionales de La Plata, Mar del Plata, San Martín, del Sur y del Centro.

Desde la Dirección de Políticas de Inclusión del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos explicaron que "estudiar una carrera universitaria en contexto de encierro y llegar a recibirse implica recorrer un camino prolongado, principalmente basado en el esfuerzo personal, pero también en las apuestas institucionales sostenidas de la universidad pública en las cárceles. Por eso, cuando estudiantes logran recibirse, se refuerzan las apuestas institucionales a la educación universitaria en cárceles".

El ministro Julio Alak aseguró que desde que comenzó la pandemia, el Gobierno se puso a trabajar para garantizar el acceso a la educación. "Las autoridades penitenciarias del área educativa avanzaron para que los internos y detenidas pudieran acceder a los contenidos educativos. Así, a través del modo digital y con el apoyo de los coordinadores docentes se pudo garantizar el acceso a la educación", sostuvo.

HISTORIAS QUE SE CRUZAN

El viernes, en la mesa de examen, la historia de Marcelo se cruzó con la de Nahuel C. A Nahuel le faltaba aprobar una materia para recibirse de abogado cuando fue detenido en abril del año pasado. Lo acusaron de haber robado un supermercado en La Plata, junto con un cómplice. Según la investigación, él conducía el auto en el que se movilizaba la banda.

Con 44 años, tomó fuerza y enfiló hasta el aula del sector educativo del la cárcel de Gorina. Entre medio de pupitres vacíos, se ubicó frente al pizarrón, encendió la computadora y dio su último examen. Aprobó con seis. Así, logró algo inédito: se transformó en el primer preso en terminar su carrera de manera remota.

Después de rendir se quebró y no paró de llorar. Había dudas de si esta vez se iba a animar. El mes pasado, a último momento, se echó atrás.

Nahuel cumple una condena por robo agravado. "Cuando llegó a la cárcel no quería saber nada con seguir estudiando", explicaron fuentes del servicio penitenciario. Fue clave el trabajo que hicieron las autoridades de la Subdirección General de Educación, los agentes del área de coordinación educativa y los psicólogos de la Unidad 18 que lo animaron para que no abandonara y continuara su carrera.

También fue clave la participación de los docentes universitarios, los que se pusieron a disposición y brindaron dos clases de apoyo semanales vía zoom para resolver las dudas de Nahuel.

El ministro de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, Julio Alak, explicó que el caso de Nahuel es "el norte" de la gestión en materia carcelaria y educativa. "El interno que completa los estudios universitarios no vuelve a delinquir. No hay reincidencia en las personas que logran terminar una carrera", cerró.

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