Los tintoreros, ese oficio mágico para quitar manchas

CELEBRAN SU DÍA. El lomense Jorge Díaz tiene su local desde 2006 y contó cómo es su profesión. Hizo un repaso de sus comienzos y sus conocimientos en el rubro.

Todos los 22 de septiembre se conmemora el Día del Tintorero, una profesión que ha mutado con el paso de los años, pero que sigue vigente en las calles de Lomas. Prendas delicadas que requieren un cuidado diferente, como así también las frazadas o los acolchados que, por su tamaño, necesitan un lavado especial, son llevadas a la tintorería, ese lugar mágico que hace desaparecer manchas indeseables y les da una nueva vida a lastelas.

El lomense Jorge Díaz tiene su tintorería ubicada en la calle Cerrito y, en su día, se detuvo a repasar su vida como profesional, la cual comenzó en 2006 cuando compró un fondo de comercio y convirtió su trabajo en un estilo de vida.

A consecuencia de la pandemia, cerró temporalmente su local y debió reinventarse: trabaja a domicilio, con retiros y entregas a pedido. "En estos momentos mi empleo es de manera informal, como si fuese un delivery de prendas", explicó Jorge, que realiza los distintos trabajos que le piden en su domicilio (José Mármol 489).

Mucha gente me envía audios y fotos de una mancha en particular, para consultarme si puede salir o no. Es muy importante saber cómo se produjo la salpicadura para tener en claro qué producto colocarle.

La mayor demanda de la tintorería pasa por los acolchados, frazadas, trajes y tapados, ya que son prendas con telas que requieren un cuidado especial: "Nos organizamos de acuerdo a lo que nos ingresa. Por suerte, en este momento complicado, los vecinos me contactan y siguen reconociendo mi trabajo".

"Mucha gente me envía audios y fotos de una mancha en particular, para consultarme si puede salir o no. Es muy importante saber cómo se produjo la salpicadura para tener en claro qué producto colocarle", contó Díaz, ya que explicó que hay distintos tratamientos para cada mancha en particular.

RECUERDOS

Su infancia ya estuvo emparentada con el rubro, cuando un oriental vino a Villa Galicia: "Cuando tenía 10 años, llegó un japonés al barrio y puso una tintorería. Recuerdo que promocionaba su local con unos folletos hechos a mano, con fibrón, y escritos en su idioma, los cuales yo se los repartía". Rápidamente añadió: "Ahí tuve mis primeros conocimientos básicos porque también lo ayudaba con los lavados. Todavía lo veo y es un gran afecto para mí".

La mayor demanda de la tintorería pasa por los acolchados, frazadas, trajes y tapados, ya que son prendas con telas que requieren un cuidado especial.

"En 1976 tuve que hacer el servicio militar y dormía en un espacio llamado sastrería, tintorería y lavandería. Ahí también aprendí y hasta planché algunas camisas para los cadetes de ese entonces", recordó Jorge de su adolescencia. Si bien tuvo muchos oficios, ser tintorero parecía estar marcado en su destino.

El radio de trabajo que maneja Díaz es por los alrededores de Lomas, con retiro y entrega a domicilio totalmente gratuito. Los clientes que necesiten de su servicio pueden contactarlo al 1161002269 (WhatsApp), donde acordarán un día y un horario específico.

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