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Desbarataron en la zona Sur a una megabanda que hacía entraderas y contaba con apoyo de policías

EN UNO DE LOS GOLPES HABÍAN ROBADO $8 MILLONES Y U$S 40 MIL. Fueron detenidos en 19 allanamientos que se realizaron en la Ciudad de Buenos Aires y distintas localidades del Conurbano. Entre ellos había cuatro miembros de la Bonaerense.

Acababan de cometer uno de los golpes más grandes de la cuarentena, cuando de la casa de un empresario en Balvanera se llevaron $8 millones, s$s 40 mil y alhajas, pero no tuvieron en cuenta ni las cámaras de seguridad ni que tampoco que podían caer tan fácil.

Por ese error de principiantes, o por creer que tenían impunidad, la Policía de la Ciudad  este lunes logró desbaratar a una megabanda que se dedicaba a cometer estafas, vender autopartes y hacer entraderas, entre los que se encontraban cuatro agentes la Bonaerense.

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La investigación comenzó el 27 de julio pasado, cuando tres hombres aprovecharon que una empleada doméstica lavaba la vereda en una vivienda ubicada en la calle Boulogne Sur Mer al 600, en Once, para encañonarla y meterse adentro. Tenían "un dato".

Una vez adentro de la casa, sorprendieron a la dueña, la mujer de un empresario, la maniataron y se llevaron su alianza de oro, un celular Samsung y un portafolio negro con herrajes dorados. Adentro del maletín había $6 millones y u$s40 mil en fajos.

En la casa también encontraron otros $2 millones que se llevaron en una bolsa blanca. Con el botín en la mano, los delincuentes se escaparon en cuestión de minutos.

Cuando lograron soltarse, las mujeres alertaron a la policía y personal de la Comisaría Comunal 3 de la Ciudad de Buenos Aires inició el rastrillaje de las cámaras de seguridad, con las que determinó que al momento de la fuga, la banda se dividió en dos grupos.

La patentes de la camioneta Jeep Renegade blanca que utilizaron para escapar les permitió dar con la identidad de uno de los miembros de la banda, que vive en Temperley.

https://twitter.com/Policia_ciudad/status/1297980655696044043

Tras una serie de tareas investigativas, se determinó que la banda estaba compuesta por más gente de la que había participado del robo en Balvanera y que se especializaban no sólo entraderas, desaparición o ‘corte’ de autos y motos, y robos del estilo "viuda negra".

También se conoció que la banda invertía parte del dinero robado en el circuito legal mediante la compra de vehículos e inversiones en negocios comerciales.

Pero durante la investigación se conoció que un nuevo golpe se estaba gestando y, entonces, según las fuentes, se los dejó seguir su curso para pescarlos in fraganti.

Y así fue: a seis de los integrantes de la banda los arrestaron el jueves pasado en la avenida Sáenz y Del Tigre, en Pompeya, cuando estaban por robar una casa de cambio.

Luego de esas detenciones, el juzgado ordenó 19 allanamientos, uno en la calle Thames al 1100 de Villa Crespo, y los restantes todos en el sur del conurbano: Lanús, Villa Domínico, Temperley, Gerli, Burzaco, Escalada, Monte Chingolo, Wilde, Quilmes, Varela y Lomas.

"La imputación a todos los detenidos fue por una asociación ilícita dedicada a cometer delitos contra la propiedad mediante el desapoderamiento de bienes y dinero", precisó un vocero. Se les suma a todos la violación a la cuarentena, el menor de sus problemas.

Los policías que le hacían de apoyo a la banda resultaron ser los cuatro detenidos en la Comisaría 3 de San José, en la localidad de Almirante Brown. Se trata del subcomisario Matias Smigiel, el oficial ayudante Miguel Ángel Gramajo, el oficial subayudante Álvaro Ignacio Cristaldo, y el sargento Jorge Oscar Mendez, según pudo saber La Unión.

"La banda compraba coches con la plata de los robos y les adulteraba el número de chasis y motor. Entonces, fingían con los agentes un procedimiento y, supuestamente, los aprehendían por no tener en regla el auto”, explicaron las fuentes.

"Entonces, los policías iban a quien les había vendido el coche a los supuestos aprehendidos y lo extorsionaban para evitar que ellos también queden pegados en la causa, trucha, por adulteración del chasis y el motor del coche cuando, en realidad, no tenían la culpa”, informaron.

Luego, con esa plata obtenida de la extorsión se repartía entre los policías y la b

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