La Unión | LOMAS

Cuenta cuentos para las familias a través de las redes sociales

la pasión la heredó de su padre.

Graciela Joaquín, más conocida como la "Juje" prepara vivos para no perder el contacto con la gente. "Nosotros nos alimentamos de la mirada del otro, pero con los mensajes fue muy lindo y novedoso", remarcó en esta nueva metodología en tiempos de cuarentena.

La narradora lomense Graciela Joaquín heredó el oficio de su padre y lo lleva adelante con mucha pasión y dedicación, a tal punto que no descansa ni en tiempos de cuarentena: realiza transmisiones en vivo en las redes sociales, dedicados para toda la familia y con una gran repercusión.

“La gente se engancha y son impresionantes los mensajes positivos. Los narradores no estamos acostumbrados a trabajar así, yo nunca había hecho un vivo. Nosotros nos alimentamos de la mirada del otro, pero con los mensajes fue muy lindo y novedoso, me sentí acompañada a pesar de la distancia”, contó Graciela sobre sus sensaciones al llevar adelante su tarea de una manera diferente,

Tiene una propuesta especial para los más pequeños de la familia, "Merienda de cuentos", que la suele hacer a las 17 y adelantó que en el transcurso de la semana habrá más material para disfrutar.

Joaquín es integrante del grupo oral 9 Mujeres, quienes narran todos los meses, en el Museo Americanista de Lomas, cuentos en distintos espectáculos. Aunque su trabajo se ve afectado por el aislamiento obligatorio, indicó que “siempre están presentes con la palabra para contar historias”.

La “Juje”, como es conocida popularmente debido a su nacimiento en Jujuy, participó, a fines de marzo y en representación de Lomas, del Festival Internacional de Narración Oral “Mujeres Como Voz”, donde compartió el evento con colegas femeninas. En esta ocasión, el festival se realizó virtualmente. “A través de distintos medios, se les hizo llegar los cuentos a más de 1.200 chicos de las escuelas de Colombia, que actualmente se encuentran en cuarentena”, explicó Graciela, emocionada, y entre lágrimas que reflejaban su sentimiento por la profesión.

“Me dedico a narrar y contar de toda la vida, porque siempre me gustó ponerle magia a una historia. Eso viene de parte de mi familia y específicamente de mi papá, pero me formé hace 10 años y transité todos los caminos para ser una narradora profesional”, indicó Graciela.

La pasión por la poesía la incorporó a su vida gracias a su padre, de origen árabe, quien ya desde pequeño le contaba historias en su idioma: “Me narraba historias propias de su vida, pero como yo era muy niña realmente pensaba que eran cuentos, hasta que con el paso del tiempo entendí que esos cuentos eran muy diferentes a los clásicos de acá, como 'Pinocho' o 'Cenicienta'”. Rápidamente, añadió: “Varios de 'Las mil y una noches' también me los contaba. Claramente todo eso lo heredé de él”.

“Amo la poesía y siempre digo que debemos vivir en estado de poesía permanente, ya que nos permite observar todo de forma diferente."

LA VIDA ANTES DE BUENOS AIRES. Su infancia en Jujuy la transitó rodeada de las fiestas patronales, características de la zona. La Quiaca, más precisamente donde vivía Graciela, era un pueblo muy pequeño de 5 mil habitantes, allá por la década del ’60. Ya en su adolescencia, se mudó a San Miguel de Tucumán, donde se recibió de Abogada tras cinco años de estudios en la universidad pública. Allí, además de una profesión, se topó con quien sería el amor de su vida y se mudaron juntos a Buenos Aires.

“Amo la poesía y siempre digo que debemos vivir en estado de poesía permanente, ya que nos permite observar todo de forma diferente. Me levanto y leo a Galeano o Alfonsina Storni, la vida se transforma y es sanadora para el alma. Vivo intensamente y disfruto de cada momento”, finalizó la profesional de 57 años.

En su Facebook personal, se puede observar todo el trabajo realizado por la cuentacuento, tanto los videos como los vivos. Aquí, uno de ellos.

https://www.facebook.com/graciela.veronica.5/videos/2898086463619192/

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