En tiempo de descuento, Marcelino desvió un córner de Vera y el Granate pudo vulnerar el arco de Independiente Rivadavia. Ahora se viene San Martín de Tucumán o Argentinos.
Lanús clasificó angustiosamente a los octavos de final cuando parecía encaminado a los penales.

Lanús se calsificó a los octavos de final de la Copa Argentina al vencer agónicamente a Independiente Rivadavia de Mendoza por 1-0 en el estadio Julio Humberto Grondona, de Arsenal de Sarandí.

Marcelino Moreno, a los 48 minutos del complemento, le dio el pasaje al Granate cuando la figura del arquero Crsitian Aracena parecía invulnerable.

El partido no correspondió durante la primera etapa con la buena presencia de público en Sarandí. Lanús ofrecía para su primer partido oficial del semestre el debut de dos de sus refuerzos: Agustín Rossi en el arco y Ezequiel Muñoz en la zaga central, además de Lucas Vera, un atrevido que retornó desde All Boys y se ganó la consideración del entrenador.

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La Lepra está en pleno proceso de recambio. Desde el DT pasando por el plantel, pero siempre es un rival de esos de los cuáles hay que cuidarse hasta el más mínimo detalle.

Su plan fue darle la pelota a Lanús. Y el Granate (anoche vestido de azul) no tuvo las luces encendidas. Mostró atrevimiento en Vera, algún desborde de Moreno, pero poco más. Solo se le computó una llegada a los 12 minutos, con un desborde de Carrasco para que Lautaro Acosta metiera el cabezazo desde atrás del punto penal salvando Aracena.

El Laucha Acosta estuvo impreciso y no logró desequilibrar como es su costumbre.

Quiso pero no pudo el equipo de Zubeldía. Fue y chocó, buscó y no encontró espacios para que Guillermo Acosta, Quignón o Moreno dejaran al Pepe Sand de frente al gol.

El segundo tiempo fue todo de Lanús. Al minuto Vera se filtró por el medio y hubo una gran respuesta de Aracena. De la mano de Moreno, la cancha se inclinó hacia el área de los mendocinos. Pasquini le dio mordido a las manos del 1, el Bebe Acosta definió mal tras centro del Laucha, Vera le dio de afuera apenas afuera y el arquero voló para sacar lo que era un golazo de Valenti y luego un cabezazo de Quignón.

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El equipo de Theiler resistió cómo pudo, refugiado en la figura estelar de su arquero y sin verle la cara a Rossi durante los 45 minutos finales. Los penales eran una realidad, pero llegó el minuto 48, el córner desde la derecha y el anticipo goleador de Moreno para impartir total justicia. Próxima parada: San Martín de Tucumán o Argentinos.