El Lobo dejó su sello en cada club por los que pasó. Tuvo tres etapas en Brown de Adrogué y cerca del final de su carrera jugó en Temperley. Según opinó, deportivamente le fue mejor en el Tricolor, aunque mostró su enorme cariño por ambos.
El Lobo, goleador de raza, recordó sus pasos por los equipos de la región.

Andrés Montenegro fue un recordado goleador del ascenso, que inició en Vélez Sarsfield. Muy identificado con Flandria, equipo del que hoy es el entrenador, supo defender las camisetas de dos equipos de la región como Brown de Adrogué y Temperley.

En el primero de ellos, cumplió tres ciclos, y recordó esos pasos como muy positivos, mientras que en el Gasolero no aportó todo lo que podía. Por Adrogué estuvo en la temporada 2003-04 llegado desde Audaz Octubrino de Ecuador; volvió en 2005 procedente de Pievigina Calcio y luego en la 2006-07 desde Almirante Brown.

"Al regreso de Ecuador voy a Brown de Adrogué y empiezo a levantar el nivel. En Brown tengo recuerdos hermosos, con una gente maravillosa. No me tocó la etapa más exitosa del club, sino un momento difícil, donde el club no estaba muy bien deportivamente, se peleaba el descenso", recordó en diálogo con el IG Live de Solo Ascenso.

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"Tuve la suerte de hacer muchos goles (33 en 78 partidos). Tengo los mejores recuerdos porque me han tratado de 10, y por eso uno ha vuelto. Siempre le he rendido al club. Creo que hay un recuerdo lindo de la gente hacia mí. Le tengo un cariño grande. La gente que comanda el club son excelentes personas”, aseveró el Lobo, sobre sus pasos por el Tricolor, donde compartió delantera con Fernando Zagharian, Leonardo Carboni y Armando Montenegro, entre otros compañeros a través de esos años.

Tras su último ciclo, su carrera siguió en Acassuso, Flandria, Defensores de Belgrano y Estudiantes de Buenos Aires. En 2012 llegó el turno de Temperley, otro gran desafío. Allí lo esperaba Rodolfo Della Picca, técnico por aquél entonces. "Voy con el objetivo de sacarlo del fondo de la tabla del descenso. Se armó un plantel para más, el primer objetivo se cumplió, no tuvimos el segundo que era mínimamente entrar al Reducido”, dijo el Lobo.

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"Sinceramente, no fue mi mejor año futbolístico. Llegué con muchas expectativas por parte de la gente y no le pude dar lo que uno quería”, agregó. "No se dio y ya en ese momento, al tener una carrera larga y buenos pasos por los clubes, me tuvo que tocar un año donde no pude rendir de la mejor manera. No me gustó porque no pude rendir, uno como persona siempre quiere dar lo mejor y no les pude dar lo que ellos esperaban de mí", consideró.

Sin embargo reconoció: "Tengo muy lindos recuerdos porque he conocido gente como el Tonga Aguirre que es excelente persona, (Matías) Miramontes que de vez en cuando hablamos, dirigentes excelentes, personas que gracias a ellos Temperley pudo llegar a Primera División".