Así lo confirmó Ciro Annicchiarico, abogado que representa a la familia de Edgardo Cicutín, una de las víctimas.
El hecho es considerado uno de los casos de "gatillo fácil" más emblemáticos del país.

Al cumplirse 26 años de la "Masacre de Wilde", el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 3 de Lomas de Zamora fijó para el 30 de marzo la audiencia preliminar del juicio oral y público que se realizará este año contra nueve exoficiales de la Policía Bonaerense acusados de haber matado a cuatro víctimas inocentes que viajaban en dos autos.

El abogado Ciro Annicchiarico, que representa a la familia de Edgardo Cicutín, uno de los fallecidos, confirmó que los jueces Jorge Camino, Claudio Fernández y Marcelo Dellature convocaron a las partes con el fin de organizar cuándo se hará el debate oral, qué pruebas se aportarán, y cuántos testigos declararán, entre otras cuestiones formales.

La audiencia en principio estaba prevista para el 6 de diciembre pasado pero los magistrados debieron suspenderla por los problemas de salud que tenía uno de ellos. Si esta vez, no hay ningún inconveniente y todo transcurre tal cual lo establecido, es muy probable que ese mismo día se defina la fecha del inicio del juicio.

Los procesados que llegan a juicio son los excomisarios Roberto Mantel, Hugo Reyes y Eduardo Gómez, los exsubtenientes Marciano González y Pablo Dudek, y los exoficiales Julio Gatto y Marcelo Valenga y Osvaldo Lorenzón. Todos se encuentran en libertad.

La defensa de González planteó que su cliente tiene “demencia senil” y debe ser eximido de ir a juicio, pero Annicchiarico se opuso y pidió que el tribunal realice una pericia psicológica y médica para determinar cuál es su estado de salud.

En tanto, el excabo Marcos Rodríguez es el único de los acusados que está preso porque permaneció prófugo 20 años y fue detenido en 2014 en la provincia de Córdoba tras una investigación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

En el debate, los acusados deberán responder por los delitos de cuádruple homicidio simple y un homicidio simple en grado de tentativa, ya que una de las víctimas logró sobrevivir.

La "Masacre de Wilde" ocurrió el lunes 10 de enero de 1994, cuando policías de la Brigada de Lanús persiguieron a los ocupantes de dos autos, presuntamente al confundirlos con un grupo de delincuentes que buscaban y los asesinaron a balazos.

Las víctimas fueron el remisero Norberto Corbo y sus pasajeros, Claudio Mendoza y Enrique Bielsa, quienes viajaban a bordo de un Peugeot 505, y el vendedor de libros Edgardo Ciccutín, que se trasladaba en un Dodge 1500, conducido por Claudio Díaz.

De acuerdo a la investigación, un Renault 21 en el que iban cuatro efectivos interceptó el paso y chocó el Peugeot, mientras que minutos después se sumaron otros cinco policías que llegaron en otro vehículo y acribillaron a balazos ese auto, por lo que murieron los tres ocupantes.

Ante esta situación, Díaz trató de eludir esa escena, pero un grupo de los policías lo hicieron detener, bajar del Dodge con sus manos en alto y lo obligaron a tirarse al piso.

Cuando Ciccutín trató de hacer lo mismo, fue baleado y luego murió en el hospital de Wilde.

De acuerdo a los peritajes, ambos vehículos y las víctimas recibieron unos 200 impactos de bala calibre 9 milímetros disparados con pistolas y al menos un subfusil Uzi.

En principio, los once policías que intervinieron en el hecho fueron detenidos, pero luego la Cámara de Apelaciones y Garantías los liberó y finalmente fueron sobreseídos.

Tras apelaciones de familiares de las víctimas, en 2003 y en 2007 volvieron a ser sobreseídos por la misma medida, pero luego la causa siguió su curso hasta la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que en 2013 ordenó reabrir el expediente al sostener que "aún cuando se considerase que el cuádruple homicidio investigado no configura un delito de lesa humanidad, es indudable que sí constituyó una gravísima violación de los derechos humanos".