Martha formó parte de coros durante buena parte de su vida, mientras que Mariana redobló la apuesta y se recibió de Directora de Coro. Actualmente, está haciendo un Master en Inglaterra. La música y el canto siempre estuvieron presentes en esta familia.
“cantábamos las dos, como un juego”, dicen.
“Cantábamos las dos, como un juego”, dicen.

Martha Gnarini canta desde su más tierna edad y formó parte de distintos coros durante su juventud. Tras un impasse, regresó a actividad, aunque humildemente define que lo suyo es “amateur”. En uno de los coros que integró, conoció a Carlos, quien luego sería su marido y el padre de sus hijas Mariana y Luisina, ambas dedicadas a actividades artísticas.

Mariana, la hija mayor de ambos, continuó ese camino, pero aún fue más allá al recibirse de directora de coro y actualmente está cursando una Maestría en la Universidad de Birmingham. Una linda historia para este Día de la Madre.

“Canto desde chica, el primer coro que integré fue el de la Iglesia de Remedios de Escalada. Empecé a estudiar piano con un profesor del barrio y a los 9 entré a un coro”, le comenta Martha a La Unión.

La música fluyó naturalmente en la casa de esta vecina de Banfield. “La música siempre estuvo presente. Cantábamos las dos, como un juego, y desde chica Mariana mostró que tenía capacidad de cantar, tenía buen oído”, acota esta mamá orgullosa.

Martha y Mariana compartían las canciones de María Elena Walsh y esa pequeña hija se sabía las canciones de Charly García que escuchaban sus padres.

“La música y el canto siempre estuvieron. En la fiestas familiares siempre estábamos alrededor del piano y escuchando música. Tenemos un casete de cada vacación que hacíamos en el auto, cantábamos los cuatro”, recuerda Mariana, en diálogo con La Unión desde Birmingham, sobre sus recuerdos imborrables.

“YO QUIERO ESO”. Los padres de Mariana fueron a ver el musical “Drácula”, donde había un coro, pero la obra no era indicada para la edad de esta futura directora de coro, aunque luego tuvo el casete con la música de esta puesta.

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De todos modos, a los 7 años se topó con una versión de “Hansel y Gretel” en el Teatro Colón que comenzó a cambiar el rumbo de su vida. “A los 7 años mi mamá mi llevó a ver una obra en la que había un coro de niños y le dije: ‘quiero hacer eso’”, recuerda.

A partir de ahí comenzó a estudiar música y con sólo 9 años continuó su formación en el Conservatorio Julián Aguirre de Banfield. “Siempre conté con el apoyo de mi familia. Era un gran esfuerzo, pero ellos siempre me apoyaron en todo”, acota esta artista.

Martha también recuerda esos primeros pasos de su hija: “Como no podía aprender canto, por los cambios de voz de la edad, empezó con flauta dulce y piano, hasta que después siguió con canto”.

A los 16 años, Mariana ganó una beca para estudiar en Italia, donde terminó de definir su vocación. “En el Colegio el Mundo Unido de Italia había habido un coro, pero había dejado de funcionar por la muerte de un profesor que estaba a cargo del coro. Le pregunté al profesor de música y me dejó a cargo de toda la actividad, me dio la llave del aula. Me gustaba cantar y actuar, no sabía para qué lado ir y cuando tuve mi primer ensayo de coro, decidí que el rol de directora de coro era lo mío”, explica Mariana.

De regreso en Argentina, se recibió como directora de Coro en el IUNA y actualmente está en la Universidad de Birmingham, junto a su marido Rodrigo, cursando un Master en Dirección de Coro. Además, en su estadía en Inglaterra, está formando parte del coro de la Orquesta Sinfónica de Birmingham.

“siempre conté con el apoyo de mi familia”, asegura mariana.
“Siempre conté con el apoyo de mi familia”, asegura Mariana.

“LA FRUTILLA DE LA TORTA”. Martha siempre fue parte de distintos coros, excepto durante unos años por algunos problemas en la voz, y luego retomó la actividad hasta el presente y con planes para el futuro.

Actualmente, entre otros proyectos, forma parte de Proyecto 13 Coro, dirigido por su propia hija Mariana. “Es fantástica la experiencia. Me encanta verla dirigir, ella me aguanta, nos llevamos muy bien y compartimos viajes con el coro. Que ella me dirija es la frutilla de la torta, es un gusto que me da la vida”, asegura la mujer.

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Proyecto 13 Coro está en un pequeño parate de sus actividades hasta el regreso de su directora, previsto para el año próximo. Para Martha, formar parte de un coro es una experiencia que le recomienda a todos.  “Es un lugar social y lúdico, no hay edades. Hay gente que no se anima porque cree que no sabe cantar, en realidad si no sabés cantar, tenés que ir a un coro. Ahí vas a aprender”, cierra.

Cuarteto de artistas
Carlos Rosas, el marido de Martha, es actor y forma parte de la compañía del Banfield Teatro Ensamble, mientras que Luisina, la hija menor de ambos, optó por el circo y la gimnasia artística, a pesar de que se suma a cantar en familia.

Luisina está estudiando actualmente en la escuela de circo de Montreal, en Canadá. Esta institución está ubicada en frente de la sede del Cirque du Soleil y esta compañía se nutre habitualmente con los alumnos de la escuela para armar sus elencos.

¿Por qué se festeja el Día de la Madre?
El Día del Madre en Argentina se celebra el tercer domingo de octubre. El festejo remite, en su origen, con el calendario litúrgico que la Iglesia Católica utilizaba antes de la reforma del Concilio Vaticano II, que se extendió en 1962 y 1965.

Previo a esa reforma, el 11 de octubre se festejaba la “Maternidad de la Virgen María”, que actualmente se celebra el 1º de enero.

En aquellos días, era costumbre pasar la celebración litúrgica al domingo siguiente al 11. Luego, se fijó el tercer domingo de octubre como día para celebrar a las madres, y la fecha perdió su contenido religioso.