¡Ay sí querida, de nuevo las vacaciones de invierno!, perdón que te hable a los gritos, pero estás dos semanitas son de locos, ¿viste?

Es que estos dos ya no son chicos, son bastante pajarones, ya no podemos llevarlos al circo o al cine como antes. Imaginate que para los adolescentes ir con tus viejos es un quemo, pasan un calor de aquellos.

¿Te sigo contando?, bueno, dale, así te seguís riendo de mí. La cosa es que pegamos una semana en Sierra de la Ventana, con uno de los descuentos, si no se puede, menos con esta malaria.

La cosa es que fue una lucha que quieran venir, yo de chica me moría por ir de vacaciones, aunque sea a la vuelta de mi casa, pero con estos dos, no hay caso. A la final, intercedió mi marido y logró convencerlos, y quedé como la mala yo, como siempre, a él lo siguen en todo.

Le dijo a la nena que había muchos lugares vinculados a la naturaleza y la otra se enganchó con eso. Esta piba ama todo lo natural, como ya sabrás, esas ideítas que le metió mi hermanita en la cabeza.

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Un tema solucionado, la nena dio el ok, y ya se puso a guardar sus cosas y todo lo necesario para sus visitas guiadas.

¿Y el nene?, seguí preguntando, dale nomás. Mi marido también se sentó con este animalito de Dios y le hizo un chamuyo con algunos deportes extremos que se practican ahí y de las cosas que podían hacer juntos, y que además era una semana nada y bla, bla, bla…

También le sacó el sí y hasta consiguió que se arme el bolso con esos tres buzos de esos de capucha que no se saca nunca.

La cosa es que al final podemos tener una semana en familia o algo que se le parece, porque en el año no nos cruzamos nunca los cuatro juntos.

Vamos a parecer la Familia Ingalls de la zona sur, metiditos en una cabaña en el medio de la nada, yendo a buscar leña para la estufa y esas cosas. Todo sea por tener un cambio de aires.

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Pero ya me la veo venir y cada uno va a atender su juego, y seguro ahí hacen amigos y no los vamos a ver ni un rato.

¿Qué dice mi marido?, que manera de preguntar, vos, ¿eh?, me dice que relaje, que son adolescentes, que es lógico que quieran hacer su vida y todas esas cosas, y que además podemos hacer un poco de vida de novios nosotros, este se cree que tenemos 20 años.

Bueno, voy cortando porque los preparativos los hace siempre la misma gila y en un rato cargamos los petates y a los pibes en el auto y agarramos las Ruta 3, como cantaba Celeste Carballo, que antigua que soy.

Ah, ojo, que te voy a liquidar a audios de Whatsapp, de mí no te vas a librar tan fácil querida.