El sueño de la independencia comenzó de la mano de Lanús, Adrogué, Portela y Grigera, quienes elevaron el petitorio a Bartolomé Mitre. La Ley 336 fue votada el 5 de septiembre de 1861 y promulgada cinco días después, cuando Lomas tenía sólo 560 habitantes.

Lomas cumple 158 años de historia, de transformaciones, de crecimiento. El puntapié fue un proyecto independentista presentado por Anacarsis Lanús, Esteban Adrogué, Francisco Portela y Victorio Grigera al general Bartolomé Mitre, que tuvo sus frutos el 10 de septiembre de 1861. Antes, Lomas estuvo bajo jurisdicción del partido de Quilmes desde su creación, en 1785, hasta 1852, 67 años, y después al Partido de Barracas al Sud, entre 1852 y 1861.

“La gesta se dio en momentos de luchas internas entre el Estado de Buenos Aires y la Confederación de Provincias, choques producidos años antes en los llanos de Cepeda (1859) y siete días después de la promulgación en la batalla de Arroyo Pavón (1861), que encaminaría al país a la Unidad Nacional, y que le permitiría llegar a la primera magistratura al General Bartolomé Mitre”, analiza el historiador Luis Letizia.

Pero para entender la importancia y el camino que Lomas recorrió hasta la independencia hay que bucear en décadas anteriores. Pocos meses después de la segunda fundación de Buenos Aires, los telomines, los pueblos originarios que habitaban estas tierras, caían derrotados por los españoles en el combate de La Matanza. Los conquistadores se repartieron entonces las tierras ganadas.

El núcleo del pueblo se fue formando alrededor del paraje conocido como las “Tres Esquinas” (hoy Hipólito Yrigoyen y Pereyra Lucena).

Reconocida como una importante zona agrícola de 30 mil hectáreas denominadas hasta entonces “El Cabezuelo”, las tierras fueron vendidas en 1736 por el capitán García Romero a Juan de Zamora. “Él mantuvo las tierras en su poder hasta 1765, cuando las vendió al Colegio Nuestra Señora de Belén. Pero la expulsión de los jesuitas de todo territorio perteneciente a España por la Corona en 1767 provocó la disolución del colegio, por lo que en 1778 se subastaron los terrenos y aquel enorme campo fue adquirido por la Real Hacienda española”, contó el periodista Sergio Lapegüe.

Y agregó: “Muchos pobladores le pidieron terrenos al Gobierno y varios de ellos fueron beneficiados con el reparto, como Tomás Grigera. Estos viejos vecinos se presentaron en 1820 ante el gobernador pidiendo el título de propiedad de las tierras que venían trabajando. Les dieron el visto bueno y en mayo de 1821 se dispuso el primer amojonamiento en la zona, con su centro en el Pueblo de la Paz”.

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Tras la distribución de las chacras, el lugar comenzó lentamente a mostrar crecimiento. El núcleo del pueblo se fue formando alrededor del paraje conocido como las “Tres Esquinas” (hoy Hipólito Yrigoyen y Pereyra Lucena). En un principio, Lomas perteneció a Quilmes y luego a Barracas del Sud, lo que provocó varios conflictos de intereses y generó una fuerte campaña de los pioneros para lograr la autonomía.

La insistencia terminó dando frutos: el petitorio de creación del nuevo partido tuvo eco en la Cámara de Representantes bonaerense, la Ley 336 fue votada el 5 de septiembre de 1861 y promulgada cinco días después.

En 1861, Lomas tenía tan sólo 560 habitantes y el sector urbanizado estaba delimitado por las calles General Carlos María de Alvear- Piaggio, Soria, Pereyra Lucena y las vías del Ferrocarril del Sud, con el primer gobierno comunal ejercido por Francisco Portela a partir del 28 de diciembre de 1862.

El panorama era totalmente distinto al de hoy en Lomas: primaban las estancias con pocos y dispersos negocios, pero emprendedores vecinos que se encargaron de erigir el que hoy en día es uno de los distritos más grandes y reconocidos del Conurbano bonaerense.

El crecimiento exponencial del distrito comenzó de la mano del ferrocarril y su desarrollo en 1865, que cambió por completo la fisonomía de la ciudad, imponiendo un nuevo espacio central que prometía la conexión directa con ciudades lejanas. Posteriormente, con el crecimiento de la población, se crearon las estaciones de Temperley, Banfield, Turdera y Llavallol con sus respectivas localidades.

La llegada de este medio masivo de transporte ocasionó que la civilización se instalara en las inmediaciones de la estación, comenzando a crear núcleos poblacionales muy distintos al paisaje de las estancias alejadas unas de otras y con grandes extensiones de campo. Con la llegada de las primeras casas, comenzó a ser necesaria la instalación de los servicios que proveía la modernidad. El resto de la historia ya es más que conocida: bisabuelos y abuelos fueron los encargados de contarles todo a las generaciones que llegaron luego.

LA UNIÓN, UN TESTIGO PRESENCIAL. Mientras que en Lomas todavía había vendedores ambulantes y carretas, el Diario La Unión salió por primera vez a la calle el 6 de marzo de 1897, que lo convertía en el quinto más antiguo del territorio nacional (luego de La Capital, La Prensa, La Nación y El Día).

El diario fundado por Filemón Naón y Victorio Reynoso Cabral como un emprendimiento familiar, tenía un formato sábana, blanco y negro, y con sólo cuatro páginas de información.

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A través de los años, se convirtió en un exponente de Lomas y de la región. Con la modernización, llegó el diseño a color, la página web y las redes sociales, que permiten estrechar aún más el vínculo con los lectores en Lomas, Avellaneda, Lanús, Brown, Echeverría, Ezeiza, Bandsen, Presidente Perón, Cañuelas y San Vicente.

Hubo cambios en el diseño, que se volvió más minimalista, y que también incluyó más fotografías. Esto se ve reflejado en las distintas tapas durante estos años. Hoy, con 122 años de historia, más de 41.900 ediciones, el Diario La Unión modernizó sus redes sociales -Facebook (Diario La Unión), Twitter (@launiondiario) e Instagram (launiondiario)-, y su página web www.launion.com.ar- con un diseño amigable y dinámico, además de la inclusión de nuevas secciones, que ponen el foco en temáticas de interés. Ese prestigio alcanzado por la tradición, la historia y el compromiso con el lector se mantiene en la actualidad, con la incorporación de nuevas tecnologías y la inmediatez en la comunicación.

ACERCAR LA HISTORIA A LOS CHICOS. En una iniciativa impulsada por el Municipio de Lomas, a través del área de Educación, y la Asociación Amigos del Arte y de la Cultura (Asaayc), los alumnos de distintas escuelas realizan un recorrido por la Plaza Grigera y la calle Sáenz, que encierra buena parte del entramado histórico y cultural de la ciudad a través de sus edificios, monumentos, arquitectura, murales y sus anécdotas menos conocidas.

En la plaza, recorren y conocen los detalles de cada monumento y monolito, como el de los soldados lomenses caídos en Malvinas, el de los Bomberos o el de Monseñor Schell. Sobre Sáenz, los alumnos conocen los murales hechos en cerámica, el Concejo Deliberante, la Catedral, el Museo Americanista. Luego, cruzan Hipólito Yrigoyen y pasan por el Colegio Inmaculada Concepción, la primera escuela privada de Lomas, el Teatro de las Memorias, Café Dalí, y el edificio del Centro de Posgrado de la Universidad de Lomas, donde se levantó un hotel, y mucho más. En el último tiempo, también sumaron la visita a la Comisaría Nº1 de Lomas.

La iniciativa es solicitada por las autoridades de los establecimientos y es coordinada por Aníbal “Dron” Manzi, que es especialista en la historia de la ciudad y quien lleva a cabo las guías informativas por los espacios. “La curiosidad de los chicos me llevó a estudiar la historia de Lomas. Ellos van a ser los próximos ciudadanos lomenses que van a querer a su terruño”, destacó Aníbal Manzi.