Las latitas le están queriendo ganar la pulseada a las clásicas y tradicionales botellas en lo que consumo de cerveza respecta, aunque también en otras bebidas.

Los que fueron supliendo el envase de vidrio por el aluminio argumentan que las latitas son más prácticas, quizás porque se enfrían más rápido y no hay que tener envases a mano para concretar la compra. Incluso, la latita se puede reciclar.

También las latas suelen tener menos cantidad que la botella de litro, lo que permite también regular el consumo, o al menos intentarlo.

De moda en estos días, las latitas de cerveza no son nuevas y tienen su buena historia, que se remonta allá lejos y hace tiempo.

Corría el año 24 de enero 1935, hace 85 años, cuando la primera cerveza en lata salió a la venta, una verdadera novedad para la época.

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Después de décadas de experimentos, con aciertos y errores, y más de una década de Ley Seca en Estados Unidos, la Gottfried Krueger Brewing Company sacaba al mercado su ansiado producto, en Richmond, Virginia.

Gootfried Krueger, nuestro hombre en cuestión, fue un emigrante alemán con residencia en Newark, New Jersey. Había arribado desde su tierra natal en 1853 y comenzó a trabajar en Newark, en la fábrica de cerveza de Adams & Laible.

En este establecimiento aprendió el oficio y todos los secretos de los maestros cerveceros. Ale, Porter y Stout habían sido los estilos de clásicos, pero la floreciente emigración europea demandaba una cerveza más ligera, cercana al estilo alemán.

De esta forma, los emigrantes alemanes comenzaron a fabricar una cerveza Lager, al estilo americano.

Pocos años después, en 1865, Krueger ya era propietario de su propia fábrica de cerveza. La cerveza Lager triunfó y se convirtió en la bebida nacional en la tierra del Tío Sam.

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Pero antes de que este sagaz alemán haya sacado al mercado la lata, en 1909 la empresa American Can había estado haciendo experimentos para enlatar la cerveza.

El intento no prosperó que la cerveza en aquellos tiempos no estaba filtrada, por lo que en ocasiones seguían carbonatando en las latas hasta que las hacían estallar.

Poco después, cuando un 17 de enero de 1920 entra en vigor la Ley Seca de Estados Unidos, American Can abandonó estos experimentos.

Recién en 1933, con el fin de Ley Seca, cuando American Can logró fabricar una lata presurizada y con un recubrimiento especial evitando así que la cerveza reaccionara con el estaño. Ese invento llegó un par años después al mercado.