Hace ya medio siglo, el Apolo XI despegó desde del Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, en Florida.

La nave llevaba a bordo a Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, tres astronautas dispuestos a quedar para siempre en la historia en la realizando una complicada misión para la que habían sido preparados: ser los primeros seres humanos en pisar la Luna.

Después de cuatro días de viaje y avanzar hasta haber abandonado la órbita terrestre, la nave entró en el módulo lunar y comenzaron a descender para posarse en la superficie de la Luna, en una zona denominada Mar de la Tranquilidad, mientas casi todo los habitantes de la Tierra los miraban por televisión a unos 384.400 kilómetros de distancia.

Ante millones de telespectadores, mientras descendía por la escalera del módulo, Armstrong dijo la famosa frase: "Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad".

 Luego Aldrin se unió a él ofreciendo una simple pero poderosa descripción de la superficie del único satélite natural de la Tierra: "Magnífica desolación". Tomaron fotografías, manejaron una cámara de video y colocaron una bandera de Estados Unidos, entre otras acciones.

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Además, depositaron una placa metálica con la siguiente inscripción: "Aquí los hombres del planeta Tierra han puesto el pie sobre la Luna por primera vez. Julio de 1969. Hemos venido en paz en nombre de toda la humanidad".

El alunizaje se produjo el 20 de julio de 1969, en medio de la Guerra Fría y cuando las dos potencias, los Estados Unidos y la Unión Soviética, se lanzaron a la conquista del espacio, mientras se diputaban la Tierra.

Este evento fue uno de los más emocionantes de su tiempo, pero a pesar de esto y de las supuestas pruebas que afirman su veracidad, hay quienes sostienen que este viaje fue un montaje, una conspiración para demostrar la supremacía del Tío Sam.

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Los cuestionamientos se desprenden de la naturaleza extraña de los registros fotográficos, sobre cómo flameaba la bandera en un lugar dónde no hay viento, sobre la ausencia de estrellas en el cielo y de la baja cantidad de viajes luego del descubrimiento.

Incluso hay quienes aseguran que lo que se vio por televisión fue un montaje cinematográfico realizado por Stanley Kubrick. Esta teoría sostiene que el director, que estaba rodando entonces la película “2001, Odisea en el espacio”, había colaborado con el gobierno estadounidense para realizar este gigantesco engaño.

Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins nunca debelar esta supuesta farsa y las demás fuentes de Cabo Cañaveral se pronuncarion, generando que se aumente el mito. Llegar primero a la Luna significaba estar un paso adelante del enemigo, por ello se sostiene que Estados Unidos creó esta farsa para ganarles esta partida a los soviéticos.