Leandro Alva es profesor de literatura y asegura que en la novela “Los Siete Locos”, de 1929, el escritor describe este ícono de Temperley.
“Para mí, conocía este lugar por algún amigo, pariente o algún amorío”, remarca.
“Para mí, conocía este lugar por algún amigo, pariente o algún amorío”, remarca.

La vida y obra del escritor Roberto Arlt siempre fue fascinante para Leandro Alva, un lomense que se considera admirador del novelista, cuentista y periodista. La particular manera que tenía de expresar y plasmar sus ideas a las hojas cautivó al profesor de literatura, quien fue más allá y comenzó con una investigación que involucra a Arlt y a Temperley, lugar donde vive el hombre de 44 años.

La investigación que lleva adelante Alva surge al ver que Banfield y Adrogué, dos localidades vecinas, están emparentadas con Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, respectivamente, por lo que se le ocurrió, junto a Enrique Pajela (con quien trabaja en el caso), que Roberto Arlt podía llegar a ser la insignia de Temperley: es en esta localidad donde transcurre la historia de las novelas “Los Siete Locos” y “Los Lanzallamas”.

“Allí se describe una quinta, leímos bien todos los pasajes de cómo llegar partiendo desde la estación y concluimos que podía ser La quinta Arancedo, ya demolida, o Villa Grampa, donde fuimos a visitar a la actual dueña”, comenzó a explicar el hombre, quien luego prosiguió: “Cuando vimos las dos palmeras en la entrada, el camino de piedras y unas caballerizas, automáticamente recordamos esas descripciones en la novela. Pude ingresar a la casona y, para nosotros, está inspirada en ese lugar”.

“Cuando leí esa novela por primera vez tenía 17 años y me sorprendió muchísimo saber que estuvo en mi barrio”, reconoció Alva.

En la novela, describe en varias oportunidades los viajes que realizaba el personaje en el tren Roca, el paisaje, la vegetación, el Barrio Inglés y un puesto de diario, del que todavía queda cierta estructura en pie y el cual tomaron de referencia para llegar a Villa Grampa. “Cuando la leí por primera vez tenía 17 años y me sorprendió muchísimo saber que estuvo en mi barrio”, reconoció Alva,

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Cabe destacar que la TV Pública realizó en 2015 una serie para recrear estas novelas y la casona de Villa Grampa fue el lugar elegido para grabar gran parte del contenido.

“Marqué en la novela todos los pasajes donde alude a Temperley. Para mí, conocía este lugar por algún amigo, pariente o algún amorío. También lo relacioné con una posible visita al hipódromo que existía por aquel entonces, las épocas coinciden”, reveló el profesor sobre las propias suposiciones que tiene respecto al caso. Lo cierto es que el trabajo recién comienza y aún hay muchos cabos por atar.

Alva admitió que la investigación se complica y se retrasa debido a la escasez de datos para recolectar, ya que actualmente casi no hay habitantes que haya vivenciado las décadas del ‘20 y ‘30.

Su mente fue más allá, tan lejos y a tal punto que Leandro escribió sus propios relatos que tratan de lo que pudo haber hecho el oriundo de Flores en su visita al partido: “En uno de ellos va a la cancha de Temperley, atraído por los gritos de una multitud. Lo ambienté unos años antes de cuando transcurre ‘Los Siete Locos’, como que ese episodio fue el puntapié inicial para que vuelva y se den las historias que ya se conocen”.

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A raíz de la investigación, nacieron una serie de charlas dictadas por Leandro y compañía, donde hablaban sobre la vida de Roberto Arlt. También lanzaron un concurso para escritores de Lomas, donde pedían que confeccionen aguafuertes locales, a modo de homenaje y en donde las ganadoras fueron publicadas en un libro publicado a fines de 2019.

Las aguafuertes porteñas de Roberto Arlt son, quizá, sus escritos más populares, historias cotidianas en donde se mezclaba la crónica periodística con la literatura. “Se decía que las aguafuertes debían pasar por el corrector del diario debido a las faltas de ortografía, pero Arlt explicaba que algunas las colocaba a propósito”, contó a modo de anécdota quien se desempeña como profesor de literatura. “No se sabe en qué canon de la literatura argentina ubicar a Arlt, ya que no se parecía a ningún otro. Cuando a un argentino se le consulta sobre escritores de nuestro país, se nos viene a la mente como primera opción a Borges, Cortázar o Sábato. Arlt está bastante olvidado y marginado”, comentó el lomense.

Como proyecto a futuro, la idea que mantiene en vilo a Leandro es poder contactarse con la empresa Trenes Argentinos y el Municipio, con el objetivo de que un artista local pinte un mural referido a Los Siete Locos en la estación de Temperley. “Mi idea siempre fue rescatar su figura y con esto se podría mantener presente su legado para que mucha más gente sepa que esa novela se dio en este lugar”, concluyó.