El vecino Sergio Moraga tiene su taller en Olmos 80 y junto a su hijo, que trabaja con él, se pone a disposición de su comunidad. “Entre los dos podemos construir una por día. Y con un poco más de gente, triplicar ese número”, detalla.
Junto a su hijo, que trabaja con él, Sergio se puso a disposición.
Junto a su hijo, que trabaja con él, Sergio se puso a disposición.

Hace 20 años que el vecino de Lomas Sergio Moraga (38) fabrica en su taller de la calle Olmos 80 carpas inflables y con estructura, pero nunca imaginó que un día su actividad podría un día ser de gran utilidad para su comunidad. “Generalmente fabricamos peloteros para los chicos o para eventos en general. Pero una vez hice carpas para la Cruz Roja. Y al ver las que estaba montando el Ejército en La Plata y en Campo de Mayo, pensé: ‘Yo puedo contribuir, porque las que yo hice son muy parecidas’”, detalla el vecino.

Las carpas con estructura se sostienen con caños de hierro.
Las carpas con estructura se sostienen con caños de hierro.

Es que a raíz de la pandemia de Coronavirus, como el resto de los lomenses, Sergio paralizó su actividad. Los cumpleaños se frenaron y las reparaciones -otra de sus ocupaciones- representaban un riesgo de contagio. “Hacerlo hoy es peligrosísimo”, dice.

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Por eso pensó que su taller podría reactivarse, pero para un fin solidario. “Yo estoy dispuesto a donar mi trabajo. Y estoy en contacto con una empresa de Temperley, a la que le compro la lona, con la que habría que ver el tema de los costos del material”, analiza y tira: “Puedo armar una por día yo solo con mi hijo. Tengo las máquinas para cocer, la soldadora de lona. Corto yo todo, se arma la estructura y se hace de cualquier medida”.

Sergio cuenta que la última que fabricó sin estructura, es decir inflable, fue de 12 metros por 25 metros, con “una capacidad para 250 personas fácil”. Aunque advierte: “Para un caso así se debería mínimo reducir la cantidad de vecinos a la mitad para que no estén en contacto”.

Las carpas inflables se pueden hacer de casi cualquier tamaño.
Las carpas inflables se pueden hacer de casi cualquier tamaño.

Si hay algo a lo que el vecino de Lomas asegura que no le tiene miedo es a trabajar a contrarreloj: “Soy un gran organizador de tareas. Voy adelantando los procesos. Me adapto a cualquier demanda. He hecho entregas imposibles”. Incluso, asegura que con ayuda, si puede incorporar a gente que ya conoce la tarea, en especial un soldador, podría fácilmente triplicar la producción diaria.

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SUS INICIOS. Sergio arrancó a fabricar carpas hace 20 años en el garaje de la casa de su mamá, a una cuadra y media de donde vive hoy, en Falucho al 1000. “Mi mujer, que es descendiente de italianos me animó: ‘Largate solo’. Fue un gran apoyo. Yo trabajaba en otra empresa, pero me animé a abrirme, y luego me mudé a Olmos 80, donde vivo y trabajo hoy”, recuerda.

Las carpas que fabrica son de PVC de doble cobertura. Las que tienen estructura se sostienen con caños de dos pulgadas y media de hierro. Trabaja con su hijo, que tiene 21 años, y es de un primer matrimonio, y también es papá de una nena de 7 años, que tuvo con su actual mujer.

Para contactar a Sergio, hay que llamarlo a los teléfonos 15-4031-0844 o 4283-1170 o a través del perfil de Instagram de su pyme @futurosinflables2.

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