El espacio inició su camino hace 21 años, en el que pasaron un tendal de artistas y de alumnos de sus talleres, mientras que se enfrentan a un duro presente.
Cumple este jueves sus primeros 21 años de historia recorrida.el refugio de

El Refugio de Banfield cumple este jueves sus primeros 21 años, y llega así a la mayoría de edad con una rica historia recorrida, un gran número de artistas que pisaron su escenario y un presente difícil ante la coyuntura económica.

Nicolás Cesare fundó este espacio el 8 de agosto de 1998, en otra sede, más pequeña que la actual, y desde hace unos años Daniel Bastías está al frente de las actividades del lugar, junto a Juan Coronel que se sumó más recientemente.

“Arrancamos en la primera sede, en Maipú 1164, a seis cuadras de donde estamos ahora en Maipú 540. Era muy precario todo lo hicimos con mi viejo. Hicimos unos bancos tipo de iglesia, todo de madera”, recuerda Nicolás Cesare sobre la fundación del espacio, con la colaboración de su padre, geólogo y también carpintero.

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Estuvieron cuatro años y medio en esa sala, hasta hacer base en Maipú 540, donde se encuentran hasta la fecha, en un espacio con el doble de superficie y con una sala principal más amplia. “Armar un espacio cultural a fines de los ’90 era una patriada, recién estaba empezando el Instituto Nacional de Teatro. Me largué solo con crédito, que después fui pagando”, recuerda.

Entre otros reconocidos artistas, pasaron por El Refugio Nito Mestre, Liliana Herrero Teresa Parodi Vox Dei, Mississippi, Arbolito, Ana Prada, Escalandrum, Luis Salinas, Pedro y Pablo, Raúl Carnota, Franco Luciani, Daniel Maza, Hugo Fattoruso, Litto Nebbia, El Reloj, Sergio Dawi Las Taradas y Las Manos de Flippi.

También hicieron “sus primeras armas” artistas de la región y en esa sala Cesare presentó su obra “Los ojos vacíos” en múltiples oportunidades.

TIEMPOS DIFÍCILES. “Aplaudo que Daniel Bastías se haya sumado, es lo que necesitaba el teatro”, asegura Cesare sobre quien se fue poniendo al frente de El Refugio. “Hace seis años que estoy, en un momento se había trasformado en otra cosa y volvió a ser lo que era”, comenta Daniel Bastías sobre su llegada. Y sobre el duro presente económico, rescata el respaldo del barrio.

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“Pensábamos en cerrar, pero un grupo de vecinos organizó una feria y un abrazo, vinieron a apoyar y El Refugio ya es del barrio, está abierto gracias a un montón de vecinos y de bandas que vienen a tocar”, acota.

A pesar del futuro plagado de interrogantes, el “Pelado” rescata lo positio de esta lucha. “El Refugio me dio millones de satisfacciones. En todas las vacaciones de invierno estrené una obra nueva y pasaron muchos alumnos, algunos me saludan por la calle y no los reconozco de lo que crecieron. Me quedo también con el cariño de la gente”, cierra.