Ingresaron ilegalmente al lugar el sábado por la noche y causaron destrozos en parte de la ciudadela inca. Las penas por dañar el patrimonio cultural podrían ser de cuatro años de prisión.
En 1983, la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad.

La Policía de Perú detuvo a seis turistas, entre ellos dos argentinos, por ingresar y dañar zonas prohibidas de las ruinas de Machu Pichu. El maltrato a la ciudadela inca incluyó un dato escatológico: las autoridades encontraron restos de deposiciones humanas en el lugar.

Los turistas, según informaron los medios de comunicación peruanos, ingresaron al centro arqueológico sin identificarse ni haber pasado por ninguno de los controles, durante la noche del sábado, una hora prohibida para acceder a la ciudad oculta

Recién fueron encontrados el domingo cerca de las siete de la mañana por la personal de seguridad del lugar. Al momento de ser detenidos, estaban en la zona del mirador del “Templo del Sol”y los agentes les atribuyen haber provocado la caída de una piedra de uno de los muros de la ciudadela, levantada en lo alto de una montaña.

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“Se comprobó la fractura de un elemento lítico, que se desprendió de un muro cayendo y provocando una hendidura en el piso”, informaron los Policías tras la inspección.

“Los seis turistas son investigados por el Ministerio Público por el presunto delito contra el patrimonio cultural”, informó el coronel Wilbert Leyva, jefe de la región policial del Cusco. Si fueran hallados culpables, las penas por pueden llegar a los 4 años de prisión.

Los detenidos son cuatro varones y dos mujeres de distintas nacionalidades: Favian Eduardo Vera Vergara (30) de Chile; Marion Lucie Martínez de Francia; Cristiano Da Silva Ribeiro (30) y Magdalena Abril Retamal (20) de Brasil; Y Leandro Sactiva (32) y Nahuel Gómez (28) de la Argentina.

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El centro arqueológico de Machu Picchu fue construido por los incas antes del siglo XV y por sus características arquitectónicas y la historia que lo rodea, atrae la atención de miles de turistas de todo el mundo. En 1983, la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad y en 2007, fue elegida como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.