Los datos surgen de un informe de la organización Barrios de Pie. En los comedores de la ciudad afirman que se trata de un problema “crónico”.
En los comedores hacen “malabares” PARA que coman todos.

Los datos son alarmantes y reflejan las consecuencias del crecimiento de la pobreza y la crisis que atraviesa el país. El 41,47% de los niños, niñas y adolescentes que concurren a merenderos y comedores comunitarios de Lanús presenta signos de malnutrición, en cualquiera de sus variantes, según un relevamiento realizado por Barrios de Pie.

El informe da cuenta que sobre un total de 1.032 chicos y jóvenes de la ciudad de 2 a 19 años, el 23,3% tiene sobrepeso, el 16,4% sufre obesidad, y el 1,7%, bajo peso. Por si eso fuera poco, casi el 5% presenta baja talla para su edad, lo que implica serios riesgos para su salud, su desarrollo y aumenta su vulnerabilidad ante distintas enfermedades.

La dificultad de muchas familias para acceder a una dieta variada en productos frescos (como verduras, frutas, carnes y lácteos) se traduce en un problema que acarrea innumerables consecuencias a futuro para los hijos de los sectores de menores ingresos.

"sin consumir carnes, frutas y verduras, los niños no pueden desarrollarse."

El referente de Barrios de Pie Lanús y candidato a concejal por el Frente de Todos, Pablo Arburua, aseguró que sin consumir “carnes, frutas y verduras los niños no pueden desarrollarse plenamente y eso es parte de la problemática de la pobreza crónica”.

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La amplia mayoría de los niños que padece los efectos de la mala alimentación “tiene anemia”, “déficit de vitaminas”, “alto colesterol para su edad” y esto, según coinciden en los comedores, es porque “comen lo que pueden”: dietas basadas en harinas o productos que a veces no son de la mejor calidad.

En el comedor comunitario del barrio La Fe, de Monte Chingolo, cuentan que permanentemente hacen “malabares” para que todos tengan su plato de comida. Sin embargo, en el último tiempo, esta situación se tornó algo imposible.

‘En las últimas semanas, a raíz de la necesidad, vimos que llegan a nuestros comedores personas de otros barrios. Algunas caminan 20 o 30 cuadras”, relata Juan, uno de los coordinadores del espacio.

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Ante esta situación, desde Barrios de Pie criticaron la falta de políticas oficiales para combatir el hambre por parte del Gobierno de Mauricio Macri y  cuestionaron la reducción, en terminos reales, del presupuesto para los comedores escolares.

“En el Servicio Alimentario Escolar (SAE) de Lanús, (la gobernadora) Vidal invierte $33 por almuerzo a partir de octubre. Las viandas son más precarias y es más difícil garantizar los cupos”, apuntaron.

Frente a esto, Arburua apuntó contra el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, por “cajonear” la aplicación de la Emergencia Alimentaria, aprobada en el Concejo Deliberante hace casi un mes, y propuso avanzar en la elaboración de un programa municipal de seguridad alimentaria y nutricional.

“El objetivo es asegurar el acceso al alimento a familias en situación de vulnerabilidad socioeconómica, posibilitando a niños, niñas y adolescentes una nutrición adecuada, suficiente y de calidad”, explicó. “Construir un diagnóstico pormenorizado, definir un modelo de gestión ágil y mejorar los estándares de seguridad alimentaria en comedores escolares y comunitarios es imprescindible”, cerró.