Muchos sostienen que la condición de liderazgo es innata y condicionada por el contexto, teniendo en cuenta que ningún líder lo será si los demás no lo aceptan como tal. Siempre bailan dos, claramente.

Quienes son líderes tienen la posibilidad de ejercer influencia en la conducta de los otros y eso también pasa entre los alumnos, es notorio al primer vistazo y ocurre desde siempre.
Las y los líderes son en general extrovertidos, se los puede identificar en menos de lo que canta un gallo por tomar la palabra con decisión y firmeza. Ya sea por su locuacidad y hasta por su postura física, se los puede divisar con enorme facilidad.

Además cuentan con gran capacidad de iniciativa para lo que sea y para lo que se guste manda, son generalmente los que encabezan las propuestas y suelen tener consenso para llevarlas adelante.

Sin embargo, no siempre estas figuras son positivas, los hay negativos, ya sea por estimular conductas antisociales y también por opacar al resto del grupo, cuyas opiniones no son tenidas en cuenta. Son de esos que pueden tirar para atrás a un grupo y saben cómo captar adeptos.

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Vayamos a los positivos, mejor. Un buen líder dentro del aula es aquel alumno que acompaña a los demás en su aprendizaje, ayudándolos con alguna explicación que por provenir de un par, puede ser mejor comprendida.

Otra de sus funciones es integrar a algún miembro del grupo que por ser nuevo o por timidez se mantenga aislado. “Él es el nuevo compañero, se llama Matías”, presenta el líder a un recién llegado que entra al aula como un pollo mojado.

Las chicas y los muchachos líderes también son los que organizan salidas u otro tipo de actividades grupales, académicas o no académicas, intentando conciliar a todas las voces.
Tampoco dudarán en impulsar reclamos a favor de los derechos de sus pares y es común verlos presidiendo los centros de estudiantes. Esto los hace acercarse a los docentes y las autoridades, como una suerte de delegado.

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En otra de sus vertientes, están las y los líderes deportivos. Se trata de alumnos que juegan bien a todos los deportes habidos y por haber y además ejercen su liderazgo calzándose la cinta de capitán y organizando cuanta actividad deportiva pase cerca de sus narices.

También puede haber más de uno, con una competencia de por medio y con una sana convivencia para compartir ese rol.

Es probable que el liderazgo irrumpa precozmente y que luego se vaya perfeccionando con el tiempo, con aciertos y errores, y perfeccionándose con la experiencia transitada.
Esa personalidad quizá lo acompañe de por vida y ese líder escolar luego lo será en otros ámbitos: en la universidad, en el trabajo y en la vida.