El Bocha le alegró la jornada a los chicos de la institución de la calle Pereyra Lucena, que junto a los mayores, disfrutaron de los consejos y vivencias del ex jugador de Independiente. Al final, se atrevió a patear y se llevó la camiseta de recuerdo.
Ricardo Bochini recibió la camiseta del club de manos de su presidente y del delegado de ADIJ.
Ricardo Bochini recibió la camiseta del club de manos de su presidente y del delegado de ADIJ.

En el intersticio entre la tarde y la noche, la evocación se apropió del momento en el 1436 de la calle Pereyra Lucena, de Lomas de Zamora.

Los jugadores de fútbol infantil del Club Córdoba, que por su edad no tuvieron el privilegio de ver jugar a Ricardo Enrique Bochini, escuchaban maravillados el relato de los mayores.

Entonces, la pelota volvió a rodar en el imaginario, sobre el césped, y el Bocha volvió a desparramar rivales con el balón atado a la zurda en ese viaje permanente de mitad de cancha hacia el área de enfrente para hacer estéril cualquier esfuerzo del arquero o tirar esos pases perfectos, al pie del compañero, justo ahí, donde no existían chances para ningún defensor.

Tanto en Independiente de Avellaneda, su único club, contra la Juventus de Italia, en el 1 a 0 por la Copa Intercontinental o desesperanzando a los ingleses del Liverpool en Japón o la Selección Argentina, campeón del Mundo en el ‘86.

El gesto ansioso mudo al de profunda emoción en los rostros de Jorge Luna, presidente del club, y Marco Converti, delegado ante ADIJ Lomas de Zamora (Asociación Deportiva Infantil y Juvenil), un silencio respetuoso, cargado de admiración, se apoderó del recinto. El Maestro había llegado, los chicos deseaban que, como a Diego Armando Maradona, les enseñara a querer la pelota. Y el Bocha habló…

Habló de la pasión. Minimizó los sacrificios, como al principio de su carrera cuando debía viajar desde su Zárate natal para entrenar en Independiente. Cuatro horas de ida y otras tantas para volver a casa, hasta conseguir una pensión del club, que significó un sacrificio de otras características. ¿Cuáles? Alejarse del hogar y su familia.

El Bocha habló con los chicos y luego se animó a enseñarles con la pelota.
El Bocha habló con los chicos y luego se animó a enseñarles con la pelota.

Y les aconsejó (a los chicos) cómo pegarle a la pelota, cómo perfilar el cuerpo. Qué la práctica, dedicación y el tiempo todo lo dan. Les habló de la comprensión y apoyo de la familia.

La fiesta terminó cómo no podía ser de otra manera, con los pibes jugando al fútbol, y sobre todo, con la sensación generalizada de toda la concurrencia, de haber vivido un día distinto, inolvidable.

Por último algo aleccionador, que destacó Jorge Luna, presidente del club Córdoba. “Esto que todos hemos vivido con alegría, es posible cuando se cuenta con instituciones y políticos comprometidos, como Martín Insaurralde, con el pueblo que representan”.

Ricardo Enrique Bochini nació en Zárate, provincia de Buenos Aires, un 25 de enero de 1954. Debutó en Independiente en 1972. Y se retiró en 1991.

Con los Diablos Rojos, ganó cinco Copas Libertadores de América (1972, ’73,  ’74, ’75 y ´84), tres Copas Interamericanas (1973, ’74 y ’76), dos Copas Intercontinentales (1973 y ’84) y la Copa del Mundo de México (1986).

Además, obtuvo los Campeonatos Nacionales de 1977 y ’78 y los Campeonatos de Primera División 1983 y 1988/89. Disputó 714 partidos y convirtió 108 goles.