Una mujer fue violentamente atacada por un grupo de delincuentes, luego de ser liberada en Ramos Mejía tras ser despojada de la recaudación del local e intentar extorsionar a su familia.
Dos delincuentes amenazaron con armas a la comerciante.
Dos delincuentes amenazaron con armas a la comerciante.

Una comerciante fue violentamente asaltada y secuestrada por un grupo de delincuentes en la localidad bonaerense de Valentín Alsina, para luego ser liberada en Ramos Mejía, tras ser despojada de la recaudación del local e intentar extorsionar a su familia.

Los asaltantes amenazaron a la víctima, que fue secuestrada delante de un hermano al que le gatillaron un arma de fuego en varias oportunidades, con volver al día siguiente y cumplieron con la amenaza, aunque los damnificados lograron cerrar el negocio a tiempo y evitar un nuevo atraco.

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"Nosotros estamos cumpliendo con un trabajo y vamos a volver todas las veces que sea necesario", le dijeron los delincuentes a Paloma el viernes último, cuando la asaltaron junto a su hermano en su local de venta de sushi.

Todo se inició cerca de las 22:30 del viernes, cuando los hermanos terminaban su jornada laboral y habían cerrado el local.

Dos delincuentes que se bajaron de un auto los amenazaron con armas, por lo que la comerciante, de unos 30 años, les entregó el dinero de la recaudación, que llevaba encima.

No contentos con el botín, los asaltantes tomaron de los pelos a Paloma y la introdujeron en un auto, donde se encontraba una mujer que era cómplice de los asaltantes.

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El hermano de la comerciante intentó impedir el secuestro y uno de los asaltantes gatilló su arma varias veces contra él, sin que se detonara.

Los delincuentes se llevaron a la comerciante durante alrededor de una hora secuestrada, en la que le exigían el teléfono de familiares y especialmente de su novio, a quien conocían por el apodo.

La mujer dijo que por los nervios, les dijo a los secuestradores que no recordaba los números telefónicos que le exigían.

En diálogo con la prensa, la comerciante dijo que los delincuentes podían llegar a conocer a su pareja a partir de los ayuda con el delibery y se trata de un local en el que "el público puede ver como se trabaja".

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Finalmente fue liberada tras una hora de pesadilla, realizó la denuncia y al otro día en el local recibió la visita de tres sujetos armados, pero con su hermano pudieron cerrar el local a tiempo.

"Parece que te roban y secuestran como quieren. Si no aparecés en televisión no se entera nadie", sostuvo la comerciante indignada.