Si querida, volviendo en el auto, aunque te hable a los gritos estos dos duermen como troncos en el asiento de atrás. Mientras hago de copilota, te voy la invadir a audios. Bancatelá por preguntar tanto.

Bueno, la cosa es la pasamos rebien en este plan de Famila Ingalls, en el medio de la nada en nuestra cabañita, pero como sabrás pasaron algunas cositas. Las de siempre, ¿viste?

Me quedé sin señal un largo tramo, por eso corté con los audios. La cuestión es que pensé que íbamos en un plan más gasolero, pero no. Estos dos nos exprimieron la tarjeta y con mi marino vamos a tener que ser los Bonnie y Clyde de la zona Sur, saliendo a robar bancos para tener que levantar este muerto. ¡Una fortuna nos a venir! ¿Qué cómo, cuándo y dónde gastamos esta fortuna?, arragate querida.

El más grande vino convencido por los deportes extremos y se lo tomó muy en serio. La cosa que se enganchó con algo que se llama canopy, ni idea tenía que existía eso, que es algo como de pasar de un árbol a otro y te sacan un ojo de la cara. Ah, la nena se prendió también con eso y nos fundió. ¿En qué más?, parapente, nena parapente. A estos dos ahora les gusta el parapente, miralos vos. La cosa es que se hicieron un vuelito en el coso ese con un instructor que nos cobró una fortuna. Mi marido estaba embobado, para él era un sueño verlos ahí arriba y para mí una pesadilla, además tenía al que te dije entre las manos porque tenía miedo que se venga abajo el parapente ese.

Incluí en la cuenta también todo lo que morfan estos dos, el más grande es el peor, ni hablar cuando volvíamos de hacer esas caminatas por unos senderos, que por lo menos son gratarola. Hicimos un asadito y casi se come hasta los huesos, y encima a la nena hay que hacerle su menú vegetariano, ella es muy especial.

La cosa es que algún recuerdito me traje, tengo la casa llena de chirimbolos y adornos de todos lados, bah, de lo lugares a donde podemos ir. Y se fue otra guita una noche que fuimos a comer afuera y otros chiquitajes, que también suman. La cosa es ya estamos volviendo y me queda una semana de vacaciones con estos dos en casa. En vacaciones hacen causa común, pero en casa son como perro y gato.

Lo peor y me la veo venir, es que los grupitos de amigos de los dos se me instalan en casa, con este verso de que tenemos lugar, me los tengo que soportar. Ya los escuché cuchichiando que van a armar algo en casa.

Último audio, me quedó sin batería, si no seguía un rato más. Ya llegando y estos dos durmieron todo el viaje, menos en la estación de servicio para morfarse todo. Ojo que ni bien me instale, te llamo desde el fijo y cuento todo de nuevo y con lujo de detalles.