Los jefes de policía de 16 provincias de Turquía fueron destituidos en una nueva y creciente batalla entre el gobierno y el Poder Judicial, controlado por el movimiento islamista de Fethullah Gülen y empeñado en acabar con la corrupción, según publicó hoy el Boletín Oficial del Estado.

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Tras el reemplazo del jefe policial de Estambul en diciembre pasado, el Boletín anuncia que también fueron destituidos los jefes de la policía de Ankara, Esmirna y Adana, entre otras capitales regionales del país eurasiático, que cuenta con 81 provincias.

Además, fue cesado el subdirector general de Seguridad de Turquía, donde el conservador movimiento Gülen cuenta con muchos seguidores en el sistema judicial y policial, informó la agencia de noticias EFE.

El enfrentamiento entre el poder Ejecutivo y el Judicial, que cuenta con la policía como brazo ejecutor en sus investigaciones, estalló en diciembre, cuando la Fiscalía de Estambul anunció decenas de detenciones como parte de una operación anticorrupción de gran alcance que realizó en secreto durante meses.

Los hijos de los ministros de Interior, Economía y Urbanismo fueron arrestados en ese primer operativo. Los dos primeros quedaron detenidos en prisión preventiva, mientras que el tercero fue liberado por falta de mérito.

En los días siguientes, los ministros afectados y el titular de la cartera de Relaciones con la Unión Europea renunciaron y otros seis miembros del gobierno fueron reemplazados.

Enfrentado al peor escándalo de corrupción de sus 11 años de mandato, el aún popular primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, comenzó un contraataque contra las fuerzas policiales.

Un total de 1.700 agentes, entre ellos 200 mandos policiales, fueron ya relevados de sus cargos y trasladados a otras ciudades más pequeñas o transferidos a otros cargos de menor importancia política.

Ayer fueron detenidas 25 personas en conexión con la investigación en la que están involucrados los hijos de los ministros y poco después los jefes policiales responsables de los arrestos fueron destituidos.

Entre los afectados por esta purga en el sistema policial y judicial se encuentra también el conocido fiscal Zekeriya Öz, considerado en Turquía durante años como el "Di Pietro turco", en referencia al famoso fiscal antimafia italiano.

Öz fue trasladado ayer a una posición de poca relevancia en la región de Estambul y además se abrió una investigación en su contra.

Los detalles de la investigación anticorrupción que conducen las fiscalías de las principales ciudades del país no se conocen.

Versiones periodísticas locales, basadas en documentos de los fiscales filtrados, apuntan a una red de sobornos relacionada a proyectos inmobiliarios y al comercio de oro con Irán.

El primer ministro, sin embargo, negó todos los rumores y afirma que la avanzada judicial esconde un "complot" desestabilizador orquestado por Fethullah Gülen, un influyente clérigo y teólogo musulmán, exiliado en Estados Unidos.

Hace diez años Gülen y Erdogan eran aliados, pero las recientes críticas del líder religioso a la política exterior del gobierno de Erdogan y la ofensiva de éste último para cerrar la red de escuelas privadas que su antiguo aliado tiene a lo largo y ancho de Turquía los convirtió en enemigos acérrimos.