La pareja de 92 y 93 años rememoró su llegada a esta zona de Banfield y el esfuerzo para lograr construir una escuela, una parroquia, una sociedad de fomento y darle forma al vecindario.
Se conocieron por trabajo en mercedes.

Susana Veppo y Dante Ammiraglia, una pareja de 92 y 93 años respectivamente, son los fundadores del Barrio Nuevo ubicado en Banfield, los habitantes más antiguos de las 64 manzanas que lo componen. Juntos colaboraron en la construcción de la Sociedad de Fomento Villa Correa, la Parroquia El Buen Pastor, la Escuela N°30 República Federativa de Brasil y más de 30 asfaltos y paradas de colectivos.

Con las bodas de titanio a la vuelta de la esquina -el 11 de febrero de 2020 cumplirán 70 años de casados- Dante y Susana se disponen a contar sus inicios y la llegada a lo que hoy es Barrio Nuevo, sentados uno al lado del otro y juntos como toda la vida.

ellos “no cambian por nada” el lugar en el que viven.

“En 1958 llegamos a Banfield, este barrio era todo campo y ahí el banco me otorgó un crédito para empezar a construir mi casa. En ese entonces nos empezamos a juntar, en los tiempos libres, con los pocos vecinos que había y entre todos aportábamos dinero y mano de obra para agrandar el vecindario”, explicó detalladamente Dante. Luego, agregó: “El gobernador Oscar Alende nos brindó su apoyo para que podamos progresar, siempre de forma correcta y respetuosa porque era muy honesto. Así logramos hacer el colegio, la iglesia y conseguimos construir la sociedad de fomento”. “Veía que las personas se ocupaban y que tenían ganas de trabajar”, añadió rápidamente la mujer acerca del político.

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Susana contó que anotaban socios para juntar fondos y colaboraban con $1, que era mucha plata para la época. También hacían fiestas e incluso, el cura de la iglesia “juntaba cartones y botellas para vender y aumentar las arcas de la parroquia”. Es decir, que los momentos de descanso los dedicaban al barrio, ayudando en la pavimentación de las calles, ya que faltaba la mano de obra.

“El barrio es un orgullo y un ejemplo, siempre fue muy familiar y eso no lo cambiamos por nada. Volveríamos a hacer lo mismo”, coincidió, para finalizar, la pareja.

juntos impulsaron el progreso del barrio.

Barrio Nuevo tiene mucho afecto por ellos. De esto habla Alberto Puente, yerno de la pareja. “Son sociables, muy amigos de los vecinos y comerciantes. Todos saben quiénes son Dante y Susana”. La hija, Graciela Ammiraglia, acotó: “A mi papá lo invitaron a un cumpleaños de 18 por la buena relación y las charlas futboleras que mantiene con el chico”.

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JUVENTUD Y COMIENZOS. Oriundo de Chabás, provincia de Santa Fe, el hombre viajó con 18 años a Mercedes para trabajar en una fábrica de lino y transmitir su experiencia, ya que hacía cinco años era empleado del rubro. Por su parte, Susana realizaba labores en una hilandería en la localidad de Jáuregui, a la que Dante llegó también al poco tiempo debido a su ocupación. “Tenía los estudios primarios hasta 6º grado y por eso me tomaron. Era muy madura y responsable para la edad que tenía”, recuerda la mujer sobre aquella época.

El hombre explicó que, de camino al trabajo, pasaba por la casa de Susana, a quien casi siempre encontraba en la puerta a la espera de su hermano. “El primer contacto fue de casualidad. En 1945, mi jefe de la fábrica hizo la fiesta más grande del pueblo por su cumpleaños y fue Susana. Mientras sonaba un tango, nos hicimos señas con la cabeza y ahí quedamos prendidos para bailar”, contó emocionado Dante. Y su mirada da a entender que se sienten inseparables.