Nadia Guzmán practica este arte marcial desde los 12 años. Ahora, a sus 20, es cinturón negro y da clases en Lanús y Adrogué.
Rompe con los estereotipos.
Rompe con los estereotipos.

Nadia Guzmán (20) encontró su pasión de una manera inesperada. Como en el colegio sufría bullying y tuvo un episodio del que salió lastimada, su mamá, Verónica Gil, la mandó a taekwondo para que pueda aprender a defenderse. Esta disciplina la enamoró, en seis años se convirtió en cinturón negro, y ahora da clases a mujeres golpeadas y maltratadas o simplemente aquellas que quieren sentirse más seguras.

“Iba a la Escuela Primaria Nº73 de Lomas. Desde muy chiquita me hicieron bullying por tener buenas notas, tenía todo 10 prácticamente y también me molestaban por mi obesidad. Un día mis compañeras me empezaron a empujar y me caí golpeando los dos codos, la maestra me levantó de golpe y tuve desplazamiento de cartílago y hueso del codo del lado derecho”, recuerda Nadia.

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Esa fue la situación que colmó la paciencia de su mamá, Verónica, que fue al colegio a hablar con la directora, pero le negaron todo. Y desde ahí la cosa fue peor porque a Nadia la separaron de sus compañeros, tenía yeso y no podía escribir. Todo se complicó.

Entonces Verónica primero recurrió a un psicólogo para que Nadia pueda superar esa situación y cuando cumplió los 12 años comenzó a entrenar artes marciales: había dos objetivos principales: aprender a defenderse físicamente y bajar de peso.

Los resultados comenzaron a verse. “Nadia era cerrada y tímida. Pero el taekwondo levanta la autoestima, saca la timidez, ayuda a tener coraje, a enfrentar la vida de otra manera, porque es una disciplina”, insiste Verónica.

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Sobre las clases de taekwondo: "Es para que tengan una herramienta en su vida". Cuando se convirtió en cinturón negro decidió darle clases a las mujeres para que puedan protegerse: “Es para que tengan una herramienta en su vida y demostrarles que pueden ser capaces de defenderse sin importar el género. Hoy el hombre considera que la mujer es el sexo débil. Yo les quiero demostrar que no importa la edad ni la habilidad física, se pueden defender prácticamente sin hacer fuerza”.

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Y agrega: “Hoy el hombre agrede a la mujer por sentirse superior, por tener más fuerza. ¿Cómo se revierte? Demostrándole que somos iguales, que podemos tener la misma capacidad de defendernos. El objetivo es preparar a la persona para toda situación de violencia: de pareja, familiar, un ladrón, un desconocido, porque no hace falta que una persona hable para saber que te va a pegar, el lenguaje corporal lo dice todo”.

Nadia enseña en Lanús (Brin 3244) y en Adrogué, donde entrena todos los días, en el Club de Jubilados Progreso. Para más info, Facebook: Taekwondo Itf -Nadia Guzman.