Un abuelo de 79 años en muletas, un adolescente de 16 y un italiano se acercaron a votar sin tener la obligación de presentarse.
Fiumara, Cabezudo y Martínez fueron a votar sin tener la obligación de hacerlo.

Para muchos ir a emitir su voto es una obligación, pero para otros es poner en ejercicio la democracia. Vecinos de Lomas que no poseen la obligación de participar, según el Código Nacional Electoral ya sea por no gozar con la mayoría de edad, por tener más de 70 años o por ser extranjeros, tomaron estas elecciones primarias con responsabilidad.

Un claro ejemplo de compromiso es el del vecino Vicente Fiumara. Nacido en Italia en 1950 y residente de Lomas hace 68 años, decidió acercarse a la escuela N°21 de su barrio y votar en estas PASO 2019. “Siempre que hubo elecciones vine, ya con mi DNI extranjero. La primera vez fue en la vuelta a la democracia”, explicó Vicente.

“A Italia la considero como mi origen, pero Argentina es mi país porque me brindó lo que precisé: me desarrollé, constituí una familia y me integré a la comunidad desde un principio”, afirmó acerca del país que lo acogió en 1951.

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Luca Martínez también acudió a las urnas por libre albedrío. Nació en 2002 y con 16 años decidió expresar su pensamiento a través de la urna de la mesa 954, en la Primaria N°13: “Si tengo la opción de hacerlo, ¿por qué no?”, se preguntó a sí mismo.

Actualmente es estudiante de economía en el Instituto Lomas por medio del secundario al cual asiste.

A su vez, indicó que le interesa la formación de las empresas, pese a que todavía no sabe si se dedicará a ello en un futuro debido a que también lo atrae la política.

“Si se llega a dar la oportunidad de participar, estaría bueno representar a una mayoría de la mejor manera posible”, contestó Luca ante la hipotética posibilidad de incursionar en la política lomense.

“Poder elegir el futuro me moviliza. Mi voto cuenta, por más que sea uno, y ayuda a transformar el país en algo mejor, que es lo que realmente quiero”, sentenció el joven.

En el otro extremo de la vida y ya con una sobrada experiencia, se encuentra listo para sufragar en la escuela de su infancia, la N°20, Jorge Cabezudo.

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Por una operación en la cadera en 2017, el lomense de 79 años utiliza una muleta para poder desplazarse.

“Poco tiene que ver mi condición con la decisión de venir a votar; no es indiferente para mí quién me vaya a gobernar”, argumenta con solidez.

Mecánico dental de profesión, cambió su rumbo luego de casarse para incursionar en la fotografía, su hobbie desde siempre. Hoy en día trasmite y enseña con pasión dando clases y, junto a sus alumnos, realiza un proyecto de retratar su ciudad.

“Yo siempre digo que hice la ‘universidad de la vida’. Lo que fui viendo, sintiendo, escuchando y analizando formó mi personalidad. Emitir el voto es parte de ser consciente de dónde, cuándo y en qué entorno me encuentro. Es necesario, aunque no tenga la obligación, de que como ciudadano me presente y elija a uno de los candidatos que nos quiera gobernar”, finalizó Jorge.