En una conferencia de prensa, el Presidente buscó desligar al Gobierno de la tormenta financiera y adelantó que no habrá cambios en el Gabinete.
Visiblemente molesto por el resultado de las PASO, Macri endureció su discurso.

Sin esbozar una autocrítica ni anunciar medidas o cambios, el presidente Mauricio Macri culpó a la mitad del electorado y al kirchnerismo por la tormenta financiera que experimentó el país este lunes y se limitó a decir que buscará “ayudar en lo que pueda” para que la crisis no se le vaya de las manos al Gobierno durante los próximos meses.

Después de una reunión de Gabinete llena de caras largas y en la que los funcionarios analizaron los pasos a seguir, tras la aplastante caída de Juntos por el Cambio en todo el país, Macri brindó una conferencia de prensa en el Salón de los Pueblos Originarios de la Casa Rosada, acompañado por su compañero de fórmula Miguel Ángel Pichetto.

Visiblemente enojado y apelando a la extrema polarización, más allá de que esa estrategia no lo ayudó en el primer tramo de la campaña, el mandatario deslindó responsabilidades y atinó a adelantar que instruyó a su equipo económico para que “estudie y prepare medidas” para contrarrestar los desequilibrios económicos que se avecinan en el horizonte.

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Sin embargo sorprendió a todos al apuntarle directamente al Frente de Todos por la realidad económica argentina. “Todos tenemos que entender que el problema mayor que tenemos es que la alternativa al gobierno, no tiene credibilidad en el mundo. No tiene la confianza necesaria para que la gente quiera venir e invertir en el país. Eso debería hacer una autocrítica el kirchnerismo y construir la credibilidad que hoy no tiene”, soltó.

Para el Presidente el dólar trepó arriba de los $57, el riesgo país se ubicó cerca de los 900 puntos y los activos argentinos en pesos y Wall Street se desplomaron hasta un 50% en todo el mundo porque “los inversores no confían en el kirchnerismo”.

“Esto es sólo una muestra de lo que puede pasar”, amenazó. “Esto marca que por el pasado mucha gente decide que no deja su dinero en este país. Se va del país. Se los vengo diciendo hace tres años y medio. No podemos volver al pasado porque el mundo ve esto como el fin de la Argentina. El mundo cambió, no es el mismo que tenían ellos”, agregó.

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Aunque desde la Casa Rosada no mostraron reacción ni hubo cambios en el discurso para llevar tranquilidad, Macri le reclamó al kirchnerismo “construir credibilidad” y anunciar cuáles van a ser las medidas que van a aplicar llega al Gobierno para generar calma.

“Ganaron (las elecciones) y nos desconectaron un poco del mundo. Las empresas nuestras pierden valor, pierden capacidad de crecer y generar empleo. Fueron ellos los que dijeron que no iban a respetar los compromisos. No lo dije yo”, atizó el Presidente.

Más allá de no moverse del guión que le marcaron Marcos Peña y el asesor colombiano Jaime Durán Barba, Macri admitió que en las PASO el electorado expresó una "bronca acumulada de todo el proceso económico de estos tres años y medio"

Y se mostró entusiasmado en dar vuelta la elección en octubre, más allá de que el resultado parecería ser muy difícil de revertir. "La elección de octubre va a ser una buena oportunidad para demostrar que el cambio sigue, vamos a revertir la elección", sentenció.