El fabricante de automóviles Fiat-Chrysler (FCA) retiró su propuesta de fusión con Renault en vistas a crear el número tres mundial del sector, y culpó al Gobierno francés –accionista de Renault- por el fracaso del proyecto al asegurar que por el momento no existen las "condiciones políticas" necesarias para "llevar a cabo el acercamiento".

El fin de las negociaciones hizo caer en bolsa a las dos compañías. Hacia las 11h00 GMT, las acciones de Renault perdían más del 6,5% en París, y las de FCA, que perdieron un 3% en los primeras transacciones, volvían a estar en verde (+0,02%) sobre la misma hora en Milán.

"Fuimos muy claros, necesitábamos el apoyo explícito de Nissan para que la fusión", dijeron en Francia.

"La razón por la cual el acuerdo no se hizo está relacionada con la preservación de la alianza entre Renault y Nissan, no tiene nada que ver con intervenciones políticas", contraatacó un responsable del ministerio de Economía francés.

"Fuimos muy claros, necesitábamos el apoyo explícito de Nissan para que la fusión tenga lugar dentro del marco de la alianza" Renault-Nissan, añadió.

El ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, se limitó a tomar "nota" de la retirada de la oferta de FCA.

"Desde que se presentó la oferta, el Estado, accionista de Renault con un 15,1%, la recibió con apertura y trabajó de manera constructiva con todas las partes", aseguró el ministro en un comunicado este jueves.

El Gobierno francés había puesto cuatro condiciones, recordó el ministro: que la operación se llevara a cabo en el marco de la alianza Renault-Nissan, que se mantuvieran los puestos de trabajo industriales en Francia, que se respetara el equilibro de gobernanza entre Renault y FCA, y que la nueva compañía siguiera participando en un proyecto con Alemania para fabricar baterías eléctricas.

Según Bruno le Maire, existía un acuerdo sobre tres de las cuatro condiciones y sólo faltaba el acuerdo explícito de Nissan, aliado a Renault por sus participaciones cruzadas.

Por eso el Estado francés pidió cinco días más para asegurarse del apoyo de todas las partes al proyecto de fusión.

"El Estado francés pidió garantías. Hizo bien. Pedir tiempo para una boda es normal", señaló por su parte el ministro del Presupuesto, Gérald Darmanin, a la radio Franceinfo, sin cerrar la puerta a nuevas negociaciones.

La fusión habría creado un grupo de más de 30.000 millones de euros de capitalización bursátil, con una producción de 8,7 millones de vehículos al año.

El proyecto preveía la creación de un holding con sede en Amsterdam y propiedad a partes iguales de los accionistas de Renault y FCA.

En caso de fusión, la familia Agnelli, ahora propietaria del 29% de Fiat-Chrysler, vería reducida su parte al 14,5% pero seguiría siendo el principal accionista, con más del doble de la parte del Estado francés, que bajaría hasta el 7,5% del capital.

Según une fuente cercana a Renault, el consejo de administración se pronunció a favor de la fusión el miércoles, exceptuando un representante del sindicato CGT, mientras que los dos representantes de Nissan se abstuvieron.

Nissan, del que Renault tiene un 43% del capital, y que controla a su vez el 15% de Renault, no ha sido incluido en las negociaciones desde que empezaron hace diez días.

Las relaciones entre Nissan y Renault son especialmente tensas desde el arresto el pasado noviembre del expresidente Carlos Ghosn, acusado en Japón de malversaciones denunciadas por los dirigentes de Nissan.